La Contraloría General de la República abrió un nuevo frente de revisión sobre las operaciones de manejo de deuda realizadas por el Ministerio de Hacienda, luego de concluir que un canje de Títulos de Tesorería (TES) efectuado en octubre del año pasado, aunque cumplió con la normativa vigente, pudo trasladar una parte importante de los costos de financiamiento hacia futuras administraciones a cambio de aliviar las necesidades de liquidez del Gobierno en el corto plazo.
El organismo remitió el caso a la Procuraduría General para que evalúe la posible apertura de actuaciones disciplinarias, tras rechazar los argumentos de defensa presentados por la cartera durante la auditoría.
Un canje que alivió el presente, pero comprometió el futuro
Según la auditoría, la operación permitió al Gobierno cumplir con sus obligaciones de corto plazo, pero a costa de incrementar el saldo total de la deuda y extender su perfil de vencimientos, lo que genera un mayor costo fiscal en el largo plazo. La Contraloría advierte que esta práctica podría convertirse en un precedente riesgoso si no se acompaña de una estrategia fiscal sostenible.
El debate sobre la sostenibilidad de la deuda
La carta de la Contraloría al Minhacienda alerta por un posible desbordamiento de la deuda y ha llevado a que el ministro sea citado a control político. Expertos en finanzas públicas han señalado que, si bien el canje de TES es una herramienta legítima, su uso recurrente sin un plan de consolidación fiscal puede generar problemas de credibilidad en los mercados.
El organismo remitió el caso a la Procuraduría General para que evalúe la posible apertura de actuaciones disciplinarias, tras rechazar los argumentos de defensa presentados por la cartera durante la auditoría.