Un incremento que no beneficia a todos
Tras el incremento del 23 por ciento del salario mínimo en este 2026, uno de los más altos de la historia reciente y superior a los criterios de productividad e inflación, cayó la proporción de los trabajadores formales que ganan más de ese valor y, al mismo tiempo, aumentó el número de informales que reciben menos.
El impacto en la escala salarial
El informe señala que el aumento 'desproporcionado' no se ha traducido en una mejora proporcional para el resto de la escala salarial. Los trabajadores formales ven estancados sus ingresos, mientras que los informales, que ya ganaban poco, ahora reciben aún menos.
El incremento del mínimo no ha mejorado las condiciones de los trabajadores; al contrario, ha profundizado la brecha entre formales e informales.
Este fenómeno, según los analistas, evidencia que la política salarial no está logrando sus objetivos de equidad y que se requieren medidas complementarias para proteger a los sectores más vulnerables.