Pedro Solís, exfutbolista de los Pumas, camina por la Avenida Paseo de la Reforma con unos botines únicos que combinan colores de la bandera mexicana y un logotipo que representa el antiguo juego de pelota mesoamericano. Estos botines, que llevan el nombre de Iztcóatl, un gran gobernante de Tenochtitlan, forman parte del proyecto Azteca Zapato, que busca honrar la cultura prehispánica a través del calzado deportivo.
Fundada en 2025 tras una conversación entre Solís y Víctor Alejandro Neri, Azteca Zapato nació con la misión de dejar una huella en el fútbol mexicano y conectar a los jugadores con sus raíces culturales. La marca fue registrada con éxito, incorporando símbolos ancestrales y nombres de guerreros aztecas para sus modelos.
El proceso de fabricación es artesanal y detallado. En un taller en San Mateo, Ciudad de México, se cortan y moldean las pieles que forman cada botín, con un tiempo de producción que supera las tres horas por par. Los botines están diseñados para ser ligeros, flexibles y funcionales, pensados para jugar tanto en pasto sintético como en césped natural.
Entre los socios de Azteca Zapato se encuentra Ismael Íñiguez, exjugador de Pumas y ganador de tres ligas, quien destacó la importancia de traer al presente el juego de pelota ancestral para que los mexicanos reconozcan y valoren sus raíces. La marca ha logrado acercarse a figuras del fútbol como Pablo Barrera, quien ha usado estos botines en partidos semiprofesionales.
“La pasión por el fútbol la hemos vivido en el pueblo y en el barrio. Esto es un producto para que los mexicanos se identifiquen y se sientan orgullosos de sus raíces”, comenta Íñiguez.
Azteca Zapato también tiene un compromiso social: apoyar a jóvenes talentos mexicanos que no reciben patrocinio o apoyo en sus inicios profesionales. Los fundadores esperan que algún día un futbolista de primera división porte sus botines, lo que potenciaría la visibilidad y crecimiento de la marca.
A pesar de enfrentar críticas comunes hacia productos nacionales, los emprendedores defienden la calidad artesanal y el precio competitivo de sus botines, que rondan los 1,500 pesos, en comparación con marcas internacionales que superan los 2,000 pesos.
La visión a futuro de Azteca Zapato es expandir su catálogo más allá del calzado, incluyendo ropa deportiva, y continuar apoyando el deporte y el emprendimiento, especialmente en comunidades vulnerables y barrios con menos oportunidades.
El primer par vendido fue para un hombre en Nueva Jersey, enviado a Querétaro, símbolo del alcance internacional que la marca busca consolidar. Próximamente, lanzarán nuevos diseños que seguirán honrando el legado cultural mexicano, reflejando la importancia histórica del juego de pelota mesoamericano.
“Queremos dar un ejemplo a futuros emprendedores de que no hay que aflojar ni tener miedo”, afirma Pedro Solís.