Eran las 9:30 de la mañana y el sol de Bogotá apenas comenzaba a asomarse entre las montañas del occidente. En las inmediaciones del parque Tibánica, justo en el límite entre la localidad de Bosa y el municipio de Soacha, José Bayron Loaiza Molina, mejor conocido en redes sociales como 'José Batero', barría con calma las calles en medio de la mirada de decenas de personas. Con la escoba en una mano y la pala en la otra, empezó a contar su vida con una sonrisa tranquila, de esas que parecen nacidas después de muchas batallas.
Un oficio que dignifica
José expresa que llegó a este oficio en uno de los momentos más difíciles de su vida. Durante mucho tiempo sobrevivió gracias a trabajos informales: pintaba apartamentos, trabajaba en construcción y hacía cualquier labor que le permitiera llevar dinero a su hogar. Pero la inestabilidad comenzó a pasar factura y, poco a poco, entendió que necesitaba encontrar un empleo formal. Fue entonces cuando vio una convocatoria y decidió presentarse sin imaginar que aquel paso terminaría cambiándole la vida. Así comenzó su camino como operario de barrido, un oficio que desempeña desde hace nueve años y que hoy defiende con orgullo.
Por eso tengo una frase: 'Barro calles y limpio corazones'
José dice que comenzó en las redes sociales sin pensarlo, ni mucho menos imaginar que algún día podría volverse 'influencer'. Todo cambió durante una jornada laboral, mientras barría una de las cuadras que tenía asignadas y empacaba cerca de 50 bolsas de basura en una zona reconocida por la cantidad de discotecas y bares. Sintió la necesidad de grabar un video para enviar un mensaje de conciencia ciudadana: 'La gente disfruta, pero después de la fiesta queda todo este reguero... sean conscientes, no tirar las colillas a la calle, todo eso se tapona en las alcantarillas'. Así empezó a concientizar, y a la gente le empezó a llamar la atención.
La discriminación que duele
Su voz se quiebra ligeramente al recordar algunos episodios de discriminación que ha vivido. Dice que no solo ha visto a compañeros sufrir malos tratos, sino que él mismo ha sido blanco de comentarios hirientes. 'Me han dicho: "Qué vergüenza trabajar en eso" o "seguro no estudió y por eso trabaja en aseo"', relata. Pero más allá de esos comentarios, José recuerda un episodio que lo marcó para siempre: mientras cumplía su jornada, una mujer lo despreció diciéndole: 'Yo no soy como usted, tengo plata; usted es un pobre vaciado. A usted le toca darle duro a la calle'. La escena todavía le duele al contarla. Confiesa que aquellas palabras lo golpearon y lo hicieron sentirse vulnerable. 'Sentí dolor todo el tiempo. Ahí fue cuando entendí la rabia y la impotencia que se siente cuando la gente cree que vale más que los demás', relata.
Música y solidaridad
José se describe como un amante del rock, de la naturaleza y, sobre todo, de la vida. Ha organizado festivales de rock con el propósito de recaudar fondos para obras sociales, una tarea que requiere inversión, logística y el apoyo de bandas dispuestas a sumarse a la causa. Con el dinero recogido han logrado comprar mercados y entregarlos a personas que lo necesitan, convirtiendo la música en una herramienta de solidaridad.
Un mensaje que trasciende las calles
Hoy, su trabajo ya trasciende las calles. La empresa de aseo para la que labora también ha aprovechado su alcance en redes sociales para fortalecer campañas de concientización entre sus compañeros. José ha sido invitado a escenarios académicos y empresariales, participando en charlas con la Alcaldía de Bogotá, la Cámara de Comercio y el Sena. 'He podido decir: "¡Uy, a qué hora una persona del aseo va a estar ahí en una tarima con 200 o 300 personas!"', recuerda con orgullo.
Todos los trabajos son dignos. Si usted ve al personal del aseo, al menos salúdelo, dígale 'buenos días'
José decidió dejar un mensaje que va más allá de su oficio. Habla del cuidado del planeta con una convicción aprendida en la calle. Para él, 'no se trata de ideologías, ni de creencias ni nada, sino es de todos, porque es la casa donde vivimos todos'. Por eso decidió seguir creando contenido, no desde la búsqueda de dinero, sino desde la necesidad de sembrar conciencia. Aunque su labor tiene jornadas exigentes, José realiza su labor con orgullo y respeto, insistiendo en el valor que merece el trabajo de quienes, con sus propias manos, sostienen la limpieza de la ciudad. Su mensaje final es un recordatorio de dignidad: 'Estamos prestando un servicio vital y haciendo algo que requiere verdadero coraje', concluye.