Una de las historias más llamativas en el fútbol europeo actual gira en torno al Benfica y su entrenador José Mourinho, que podrían terminar la temporada invictos pero sin lograr el título de la Liga Portugal. Este fenómeno, aunque poco común, es posible bajo el sistema de puntuación vigente.
Al mes de abril de 2026, el equipo lisboeta acumula aproximadamente 21 victorias y 9 empates, alcanzando 72 puntos, sin ninguna derrota. Sin embargo, el FC Porto lidera la tabla con cerca de 79 puntos, seguido por el Sporting CP, dejando al Benfica en una posición donde depende de resultados de terceros para aspirar al campeonato.
José Mourinho reconoció que el equipo perdió la posibilidad de controlar su destino en la competición, evidenciando que la regularidad no solo consiste en evitar derrotas, sino en maximizar las victorias.
La paradoja radica en el sistema que otorga tres puntos por victoria y uno por empate. Aunque Benfica no ha caído en ningún partido, la gran cantidad de empates limita su acumulación de puntos en comparación con rivales que, a pesar de tener derrotas, suman más victorias.
- Si Benfica gana los cuatro partidos restantes, llegaría a 84 puntos.
- Si FC Porto suma dos victorias y dos empates en ese tramo, alcanzaría 85 puntos.
- Esto permitiría al Porto quedarse con el título a pesar de tener derrotas.
Este fenómeno no es inédito: en la temporada 1977-78, Benfica también terminó invicto pero sin ser campeón debido a criterios de desempate. Escenarios similares se han presentado en otras ligas internacionales, demostrando que el invicto no siempre equivale a éxito absoluto.
Con varias jornadas pendientes, el desenlace de la Liga Portugal sigue abierto, aunque el Benfica depende de que sus rivales cedan puntos. Este contexto aumenta la presión en el tramo final y subraya la importancia de convertir la regularidad en victorias.
Más allá del resultado final, el caso del Benfica bajo Mourinho ilustra la diferencia entre consistencia y efectividad: evitar derrotas es una muestra de solidez, pero en un sistema que premia la victoria, los empates pueden ser un obstáculo decisivo para alcanzar el título.