Dos campeones del mundo se verán las caras en Atlanta con un solo objetivo: el pase a la final del Mundial 2026.
El precio de los boletos para la segunda semifinal del Mundial 2026 entre Inglaterra y Argentina duplica el valor de los pases del primer cruce entre España y Francia. Este miércoles, la entrada más barata para el Estadio Atlanta promedió los 2.600 dólares en portales especializados, frente a los 1.300 dólares que costaron los tickets de reventa para el triunfo español de 2 a 0 en Dallas. En las últimas horas previas al encuentro, el costo mínimo en la plataforma StubHub ascendió a 3.000 dólares en la categoría 4.
Factores geográficos y el factor Lionel Messi
La brecha económica responde, en primer lugar, a la expectativa por un enfrentamiento oficial que no ocurre desde el Mundial 2002. A diferencia del cruce europeo, que sumó duelos recientes en la Eurocopa 2024 y la Uefa Nations League 2025, ingleses y argentinos registran su último antecedente en un amistoso en 2005.
A esto se añade el factor demográfico: Atlanta alberga una numerosa comunidad de residentes latinoamericanos y argentinos, lo que contrasta con la menor presencia de afición francesa o española en Texas. Finalmente, el encuentro representa la penúltima aparición de Lionel Messi en una Copa del Mundo, un atractivo que impulsa la demanda global a pesar de los altos costos de los sectores habilitados.
Una rivalidad histórica y política
El historial entre ambas selecciones consolidó una rivalidad de alta tensión deportiva y extradeportiva. Los roces metodológicos iniciaron en el Mundial de 1966 con la expulsión del argentino Antonio Rattín y las declaraciones del cuerpo técnico británico. Sin embargo, el punto de quiebre ocurrió tras el conflicto bélico de las islas Malvinas en 1982.
Cuatro años después, en el Mundial de México 1986, los goles de Diego Maradona profundizaron la polarización. Los enfrentamientos posteriores mantuvieron la tónica: en Francia 1998 se recuerda la expulsión de David Beckham y la clasificación argentina por penales, mientras que en Corea-Japón 2002, un penal convertido por el propio Beckham decretó el triunfo inglés y la posterior eliminación del conjunto sudamericano en la fase de grupos.