Durante décadas, el conflicto armado colombiano se ha narrado desde sus impactos sobre las personas, las comunidades y los territorios. Pero una nueva investigación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Universidad de Essex pone el foco sobre otra dimensión históricamente ignorada: la violencia contra los animales.
Un daño sistemático e invisible
El informe “Daños invisibles: la violencia contra animales en el conflicto armado en Colombia (2017-2026)” concluye que, en promedio, cada 30 minutos un animal muere o resulta gravemente herido por dinámicas asociadas a la guerra. La investigación documenta más de 100.000 animales afectados, entre fauna silvestre y doméstica, en todo el territorio nacional.
El debate jurídico sobre la reparación
El informe no solo expone cifras alarmantes, sino que abre un debate jurídico de fondo: ¿deben los animales ser reconocidos como sujetos de reparación dentro del sistema de justicia transicional? Juristas y expertos en derecho ambiental han comenzado a cuestionar si el daño ecológico y la violencia contra especies no humanas merecen un estatus legal que permita medidas restaurativas.
“La guerra no solo destruye vidas humanas; también arrasa con ecosistemas enteros y con seres que no tienen voz en los tribunales”, señala uno de los investigadores del estudio.
La investigación, que abarca el periodo 2017-2026, utiliza datos de campo, testimonios de comunidades y registros de organizaciones ambientales para construir un mapa de la violencia contra los animales en medio del conflicto. El informe será presentado ante la JEP como insumo para posibles decisiones sobre reparación ecológica.