Seguridad

Cámaras vehiculares: el nuevo aliado de la seguridad vial en Colombia

Las cámaras vehiculares, o dashcams, son cada vez más populares en Colombia como herramienta de seguridad vial. Graban todo el trayecto y sirven como prueba ante autoridades y aseguradoras en caso de accidente. Sin embargo, su uso está regulado por la ley de protección de datos personales.

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Foto: La voz del país

Con miles de vehículos compartiendo las mismas calles y carreteras del país, solo es cuestión de tiempo para que suceda cualquier incidente, bien sea leve o grave. Tener una grabación del momento será pieza clave para definir las culpabilidades. Las cámaras de video en vehículos, conocidas como dashcam, se han convertido en un gran aliado de seguridad.

Si bien este tipo de cámaras no son un invento nuevo, en Colombia todavía no son tan populares, pero debido a la situación de seguridad que no parece mejorar, poco a poco han venido ganando terreno. Incluso, el hecho de que algunos modelos las tengan como equipo de fábrica (los Tesla, por ejemplo) es otro argumento a favor.

En esencia, las dashcam son cámaras de video compactas que por medio de adhesivos especiales o copas de succión se pegan en la parte superior del parabrisas, detrás del espejo retrovisor, y graban constantemente todo lo que sucede al frente. Otros modelos incluyen también un segundo lente apuntando hacia el interior del vehículo y hasta un tercero para instalar en el vidrio trasero.

Tal como sucede con los airbags, estas cámaras se agradecerán cuando llegue el momento decisivo para probar su efectividad. Si se ve involucrado en un choque, tener la grabación de los instantes previos será prueba suficiente para que la aseguradora y las autoridades determinen la culpabilidad.

¿Un video sirve como prueba para la aseguradora?

Según la Federación de Aseguradores de Colombia (Fasecolda), tanto las autoridades como las aseguradoras pueden usar la información de cámaras vehiculares como una prueba fundamental para resolver reclamos por siniestros. De hecho, cada vez es más común y decisivo. Un video puede marcar la diferencia entre ganar o perder un reclamo, ya que permite reconstruir la dinámica del accidente. La forma en que se utiliza esta prueba depende de las políticas de reclamación de cada aseguradora.

¿Qué dice la ley?

Regidos por el Código de Tránsito de 2002, en Colombia no hay ninguna disposición que hable expresamente sobre el uso de las cámaras de video vehiculares. Sin embargo, a través de la ley para la protección de datos personales (1581 de 2012) se podría sancionar a quien comparta públicamente videos en los que aparezcan las placas de otros vehículos. En ese sentido, las imágenes deberían ser compartidas únicamente con las autoridades y aseguradoras cuando puedan ser utilizadas como material probatorio.

¿Cómo instalarlas?

Aunque prácticamente todas las dashcam son pequeñas, lo ideal es ubicarlas de manera que no obstruyan la vista; el sitio más común es detrás del retrovisor, pero cuidando que queden dentro del espacio que los limpiaparabrisas alcanzan a barrer. La solución más sencilla es conectarla directamente a una toma de 12 V, aunque esto supone un desorganizado 'cablerío' a la vista. Para evitar eso, algunas incluyen lo necesario para conectarlas a la caja de fusibles del vehículo. Se recomienda que esta instalación la haga personal calificado.

Equípese si va en bici, moto o patineta

Grabar sus recorridos diarios no es algo exclusivo de los automóviles. Si su transporte a diario es una bicicleta, una patineta eléctrica o moto, una solución son las llamadas cámaras de acción. Utilizando monturas especiales para el casco, maleta, pecheras o directamente en el vehículo, podrá ir grabando todo el tiempo. Si tenemos en cuenta que sin importar la culpa o gravedad del incidente, los usuarios de estos vehículos siempre llevan las de perder, con más razón usar una cámara será vital.

¿Cómo escoger una dashcam?

Solo basta con una rápida búsqueda en internet para darse cuenta del enorme abanico de opciones que hay en el mercado, desde modelos por menos de 100.000 pesos hasta los más profesionales por encima del millón de pesos. El primer paso es establecer un presupuesto y decidir qué tanto cubrimiento quiere alrededor de su vehículo. Algunas dashcam incluyen funciones de seguridad activa, como alertas de colisión frontal y de abandono de carril, un plus para aquellos vehículos más viejos que no tengan estos sistemas de fábrica.

Los precios también dependen de la calidad de la imagen, así como de características como pantallas integradas, sincronización con apps propias, almacenamiento (interno, en la nube o en tarjetas externas) y funciones adicionales como guardado automático cuando se detecta un golpe, ideal para esos incidentes de parqueadero cuando no se está presente. Al igual que cuando compra un carro, no se deje llevar por las especificaciones de una ficha técnica; en internet hay un sinfín de pruebas y reseñas de un buen número de modelos.

La voz del país

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