Una obra clave para la seguridad hídrica
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) puso en marcha uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años para fortalecer la seguridad hídrica del centro del país. La entidad inició las obras para aumentar la capacidad de almacenamiento del embalse El Neusa, una intervención que busca preparar el territorio frente a un eventual fenómeno de El Niño y reducir los riesgos asociados a futuros periodos de sequía.
El proyecto hace parte de la denominada Ruta de Preparación Climática de la CAR y se desarrolla en el embalse El Neusa, ubicado en la cuenca alta del río Bogotá. Actualmente, este cuerpo de agua, que tiene una extensión superior a las 970 hectáreas, cuenta con una capacidad de almacenamiento de 102,7 millones de metros cúbicos. Con las obras previstas, esa capacidad aumentará hasta los 104,3 millones de metros cúbicos, lo que permitirá disponer de una reserva adicional de aproximadamente 1,6 millones de metros cúbicos de agua en esta primera etapa.
El impacto en los municipios abastecidos
La importancia de esta intervención radica en que el embalse abastece de agua a los municipios de Nemocón, Cogua y Zipaquirá, además de aportar caudales al río Bogotá, desde donde posteriormente se realiza la captación del recurso en Tibitoc para el suministro de agua potable a buena parte de la región.
Una inversión millonaria en dos fases
Para desarrollar el proyecto, la CAR destinó una inversión superior a los 180.000 millones de pesos, recursos que serán utilizados tanto en las obras hidráulicas como en la recuperación ambiental del ecosistema que rodea el embalse.
Avanzamos en la primera de las dos fases que contempla el proyecto, con el fin de compensar la capacidad del volumen útil del embalse en 1.600.000 metros cúbicos. Al finalizar la segunda fase se espera llegar a los 2.300.000 metros cúbicos.
Ballesteros aseguró que el objetivo es anticiparse a los efectos de una posible temporada seca y no actuar únicamente cuando comiencen a presentarse las emergencias.
Soluciones Basadas en la Naturaleza
El proyecto incorpora una estrategia poco común en este tipo de intervenciones: combinar infraestructura con Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), un enfoque que busca aprovechar los procesos ecológicos para mejorar la regulación del agua y aumentar la resiliencia de los ecosistemas.
Como parte de esa estrategia, se instalarán cinco biofiltros verdes que permitirán controlar el ingreso de sedimentos al embalse y mejorar la calidad del agua mediante la retención de partículas con ayuda de vegetación acuática.
Restauración ecológica y siembra de árboles nativos
Las acciones ambientales también incluyen la restauración de cerca de 78 hectáreas, donde serán reemplazadas especies exóticas, principalmente pinos, por vegetación nativa propia del bosque altoandino. En total serán sembrados alrededor de 100.000 árboles pertenecientes a especies como mano de oso, tachuelo, salvio negro, chucua, raque, tuno, laurel hojipequeño, arrayán, tintillo, corono y garrocho, seleccionadas por su capacidad para recuperar el ecosistema y favorecer la presencia de polinizadores.
De igual manera, la CAR adelantará el control de aproximadamente cinco hectáreas de retamo espinoso, una especie invasora que representa una amenaza para los ecosistemas andinos, así como la recuperación de 1,7 hectáreas de borde ripario en la quebrada Guanquica.
Beneficios para la fauna silvestre
La recuperación ambiental también beneficiará la fauna silvestre. Durante la ejecución del proyecto se instalarán alrededor de 1.000 estructuras destinadas a facilitar la conservación de distintas especies, entre ellas nidos artificiales, perchas para aves y refugios para reptiles y mamíferos.
El embalse El Neusa se encuentra en un ecosistema estratégico de bosque altoandino, reconocido por albergar numerosas especies de flora y fauna y por prestar importantes servicios ecosistémicos, entre ellos el abastecimiento de agua, la regulación hídrica y el desarrollo de actividades de ecoturismo.
Monitoreo y participación comunitaria
La CAR informó que antes del inicio de las obras se adelantó un proceso de socialización con las comunidades del área de influencia y que durante todas las etapas del proyecto se realizará un monitoreo permanente de la calidad del agua, los suelos y los sedimentos, con el propósito de prevenir impactos ambientales y verificar la efectividad de las medidas implementadas.
La iniciativa se convierte en una de las principales apuestas de adaptación al cambio climático en Cundinamarca y busca fortalecer la disponibilidad de agua para los municipios que dependen del embalse, en momentos en que las autoridades mantienen la atención sobre la posibilidad de un nuevo episodio del fenómeno de El Niño en el país.