Un respiro para los ecosistemas estratégicos de Barú
Los ecosistemas estratégicos de la Isla de Barú, sometidos durante décadas a la presión del turismo masivo, la sedimentación y los efectos globales de la crisis climática, han comenzado a registrar sus primeros indicadores de alivio biótico.
En un esfuerzo coordinado que fusiona ciencia oceanográfica, inversión corporativa y conocimiento ancestral nativo, la iniciativa institucional ‘Ecosistema Azul’ consolidó la restauración e intervención técnica de 196 hectáreas de entornos marino-costeros, inyectando una nueva esperanza de supervivencia a los diezmados arrecifes de coral y bosques de manglar de la zona.
La bioacústica nos permite escuchar el latido del ecosistema: detectamos sonidos de peces, crustáceos y el crecimiento de los corales, lo que nos da un diagnóstico en tiempo real de su salud.
Ciencia de punta para medir la recuperación
El uso de bioacústica ha sido clave para monitorear la biodiversidad sin intervenir físicamente los hábitats. Sensores submarinos captan los sonidos naturales del entorno, permitiendo a los investigadores evaluar la efectividad de las acciones de restauración y ajustar las estrategias de conservación.
La iniciativa no solo se enfoca en la recuperación ecológica, sino que también integra a las comunidades locales, quienes participan en la siembra de manglares y en la vigilancia de las áreas restauradas, fortaleciendo así la gobernanza ambiental del territorio.