Cada mes ingresan al país millones de dólares enviados por colombianos que trabajan en el exterior, recursos que ayudan a sostener el consumo de miles de hogares. Sin embargo, detrás de ese éxito silencioso también crece una preocupación que hasta ahora ha recibido menos atención y es el riesgo de que esos mismos canales sean utilizados para lavar dinero proveniente de actividades ilícitas.
Según un análisis elaborado por el Laboratorio de Inteligencia Situacional (Insilab), las remesas son identificadas por la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) como el segundo producto financiero con mayor vulnerabilidad inherente al lavado de activos en Colombia.
El impacto económico de las remesas
En 2025 las remesas que ingresaron a Colombia totalizaron los 13.098 millones de dólares, equivalentes a cerca del 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
El desafío es blindar estos recursos sin afectar a millones de hogares que dependen de ellos.