Un hito histórico en Kansas City
La Selección argentina inició la defensa de su título mundial con una contundente victoria frente a Argelia en el Arrowhead Stadium de Kansas City, impulsada por una actuación magistral de su capitán, quien alcanzó una nueva cumbre en su carrera profesional en medio de un complejo panorama afectivo.
Ante más de 80.000 espectadores, el delantero rosarino lideró el triunfo de la Albiceleste anotando tres goles. Con este triplete, el atacante alcanzó la cifra de 16 anotaciones en Copas del Mundo, igualando al exfutbolista alemán Miroslav Klose como el máximo goleador en la historia del torneo.
Este logro se produjo exactamente 20 años después de que el propio jugador anotara su primer gol mundialista, el 16 de junio de 2006, contra Serbia y Montenegro. Al ser consultado sobre el récord, el futbolista minimizó el impacto de la cifra, calificándola como una estadística y expresando que el verdadero orgullo radica en competir al nivel de figuras como Ronaldo o Kylian Mbappé. Agregó que lo único importante es ayudar al equipo y dejar un legado para las futuras generaciones.
Lágrimas por motivos extra deportivos
La celebración del primer gol generó preocupación entre los aficionados debido al evidente llanto del capitán. En la zona mixta posterior al encuentro, el futbolista aclaró que su reacción se debió a problemas personales recientes y ajenos al ámbito del fútbol. Asimismo, agradeció el respaldo de sus compañeros de equipo y de la delegación técnica durante estos días difíciles.
Por su parte, el director técnico Lionel Scaloni manifestó su admiración por el rendimiento del jugador a sus 38 años, manteniendo el enfoque en el próximo compromiso de la fase de grupos frente a Austria. Destacó su liderazgo y vigencia física como ejemplo para el grupo, subrayando que su experiencia será clave para buscar los tres puntos y encaminar a la final.