Un humedal abandonado que recuperó su valor ecológico
Durante décadas, Charco Azul fue un espacio marcado por el abandono y el temor, lo que alejó a la comunidad de un ecosistema vital para la biodiversidad urbana de Cali. Hoy, gracias a procesos sostenidos de restauración ambiental y la apropiación comunitaria, este humedal es un símbolo de conservación y encuentro ciudadano.
Comunidad y autoridades trabajan en un modelo de comanejo
Ubicado en el oriente de Cali, Charco Azul es el tercer humedal público más importante de la ciudad. Su recuperación ha sido posible gracias a un modelo de comanejo que involucra a habitantes, organizaciones sociales y la autoridad ambiental. En Cali, nueve comités urbanos y tres rurales lideran actividades de limpieza, control de especies y educación ambiental.
- Más de 800 millones de pesos invertidos en el último año para restauración y mantenimiento.
- Recuperación de espejos de agua y franjas de protección.
- Senderos ecológicos para el avistamiento de más de 50 especies de aves residentes y migratorias.
- Apoyo del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma).
Huertas comunitarias y memoria histórica que fortalecen el territorio
El humedal también alberga huertas comunitarias que promueven la seguridad alimentaria y el uso sostenible del suelo con cultivos de frutas, hortalizas y plantas medicinales. Estas iniciativas han reemplazado prácticas dañinas como la quema de basuras y la disposición de escombros. Además, Charco Azul conserva una memoria histórica: fue escenario de prácticas de canotaje durante los Juegos Panamericanos de 1971.
¿Cómo seguirá evolucionando Charco Azul en los próximos años?
Consolidado como un pulmón ambiental en el oriente de Cali y ejemplo de recuperación participativa, Charco Azul enfrenta el reto de mantener su protección y ampliar su impacto educativo y ecológico. El futuro del humedal dependerá del compromiso continuo de la comunidad y las autoridades para preservar este valioso ecosistema urbano.