El mestizaje neandertal se extendió por una franja de Eurasia
Durante décadas, la ubicación exacta donde humanos modernos y neandertales se cruzaron fue un misterio. Sin embargo, un estudio publicado el 15 de febrero de 2026 logró mapear la región donde ocurrió este mestizaje, utilizando miles de genomas antiguos y avanzadas simulaciones computacionales.
Una mezcla genética que dejó huella hace 60.000 años
Aunque los neandertales y Homo sapiens se separaron hace aproximadamente 600.000 años, mantuvieron la capacidad de tener descendencia común. La gran migración humana fuera de África hace 60.000 años fue clave para la transmisión de ADN neandertal, presente hoy en un 1 % a 3 % en poblaciones no africanas.
La zona híbrida abarcó el Levante, Europa occidental y Asia central
Los investigadores identificaron una extensa región de intercambio genético que no se limitó a un punto específico. Esta zona incluye el Próximo Oriente, gran parte de Europa occidental y amplias áreas de Asia central, coincidiendo con la mayoría de los yacimientos arqueológicos neandertales.
- El mestizaje fue un proceso continuo, no un evento aislado.
- El ADN neandertal influyó en la inmunidad, pigmentación y adaptación a altitudes.
- La hibridación aumentó conforme los humanos modernos avanzaban por Eurasia.
- El modelo descarta encuentros puntuales y favorece cruces repetidos.
- Excepto en las montañas de Altái, Siberia, donde no se evidenció mezcla.
Los retos para entender la evolución humana compleja
Aunque el estudio clarifica la zona y dinámica del mestizaje, quedan interrogantes sobre cómo la selección natural modificó estos genes y cómo las dinámicas sociales influyeron en el intercambio. Los científicos proponen integrar estos factores en futuras investigaciones para comprender mejor la evolución humana.
"Futuros modelos deberían integrar procesos sociales y diferencias entre los sexos para comprender mejor la asimetría del intercambio genético", señalan los investigadores.
¿Cómo influirá este hallazgo en futuras investigaciones?
Este descubrimiento refuerza que la evolución humana fue un proceso complejo y no lineal. Entender el mestizaje continuo abrirá nuevas rutas para estudiar la historia genética de nuestra especie y su adaptación a distintos ambientes.