De la ruidosa y asfixiante Miami a la pacífica y armónica Kansas City. El cambio de ambiente de la Selección Colombia es radical ahora que empiezan las llaves de eliminación directa en el Mundial 2026 y que es hora de probar que el rótulo de candidato a campeón mundial que le ha dado Luis de la Fuente, técnico de España, le queda justo.
Sebastião Macías, ex asistente de Queiroz, advierte sobre las virtudes de Ghana: 'Si Colombia enfrenta un bloque bajo y sin espacios, le va a costar'. El equipo nacional está en una ciudad tranquila, casi silenciosa, perfectamente bien organizada, en la que se respira soccer, jazz y olor a barbacoa, un ambiente ideal para enfrentar a Ghana, ir a Vancouver y volver, si todo va bien, a esta ciudad en los cuartos de final.
La exigencia de Ghana
Para la Selección Colombia es todo un reto tras sorprender con el liderato del grupo K, por encima de Portugal. La motivación a tope y la preparación ideal para una temperatura con constantes alertas de calor extremo anticipan un partido cerrado, muy parecido a lo que ya se sufrió en Guadalajara contra Congo. Será un lío casi idéntico, con un agravante: los rivales con bloque bajo como Ghana saben que un gol al inicio llevará la llave a la máxima tensión y hará que, sabiendo que no hay mañana, el rival se desespere y se repita en pelotazos y centros que serán el juego soñado para Carlos Queiroz. “No hay que crear mucha fantasía y no especular. Es todo para el ganador, nada para el perdedor. Hay un cambio de actitud durante el partido. La presión en estos partidos no es un problema sino un privilegio”, dijo el portugués.
La contra de Lorenzo
¿Cuál será la contra a esa estrategia mezclada con velocidad y potencia en el juego aéreo? El técnico Néstor Lorenzo también intentará hacer un daño en el amanecer del partido con un plan de probada eficiencia: ataque masivo para multiplicar la opción de finalizadores sorpresivos (no todo tendrá que pasar por Díaz), dañar con pases profundos y precisos de James y Puerta y el fabuloso despliegue de Jhon Arias, y la llegada de Muñoz y Mojica para que el número 7 pueda tener la libertad que en le han negado las asfixiantes estrategias defensivas de los rivales.
Suena simple, pero hay mucho más en el fondo ahora que De la Fuente nos llamó ‘favoritos’: “el equipo ha aprendido a jugar con ese peso porque lo es, quedan excelentes selecciones, la línea es finita entre quién pasa y quién no, Dios quiera que esté a nuestro favor”, dijo Lorenzo.
El reto de no rebotar
El reto será no rebotar contra una zaga cerradísima y no jugar el juego de Queiroz, conocedor de la nómina nacional y hábil al neutralizar las fortalezas. Esta vez la exigencia subirá de nivel en todas las zonas. La salida hay que obstaculizarla desde campo rival y atrás no se puede permitir un pestañeo: hay que evitar los centros desde los costados, como ha sido hasta ahora, imponer la presencia de Dávinson y Lucumí para no perder duelos.
Después, la movilidad y la paciencia, ambas virtudes del equipo nacional en este Mundial, serán definitivas para encontrar la fisura en una defensa africana rocosa. Una que quede y a cobrar. No hay más.
JENNY GÁMEZ, Editora de Deportes, Enviada especial (Kansas)