Seis meses después del 3 de enero, cuando Estados Unidos capturó y extrajo a Nicolás Maduro de Caracas, el Palacio de Miraflores se enfrenta a múltiples desafíos. La Casa Blanca respalda la gestión del chavismo, mientras la oposición democrática exige el cumplimiento de la Constitución que obliga a llamar a elecciones.
El análisis de Ana María Rodríguez Brazón, corresponsal de El Tiempo en Caracas, revela una encrucijada estratégica para la oposición, que debe navegar entre el apoyo internacional al gobierno interino y la presión interna por un cambio democrático.
La Constitución exige llamar a elecciones, y la comunidad internacional observa de cerca el cumplimiento de los plazos establecidos.
Además, el país enfrenta una crisis humanitaria agravada por los recientes terremotos, que han dejado cadáveres, lluvias y un sistema de salud al límite, según reporta la misma corresponsal en un artículo complementario.