La advertencia lanzada esta semana por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) volvió a poner a Colombia frente a un escenario que todavía permanece fresco en la memoria de millones de ciudadanos. El organismo de Naciones Unidas estima que existe hasta un 90 % de probabilidad de que se establezcan condiciones de El Niño durante los próximos meses y que estas persistan a lo largo del segundo semestre de 2026 e incluso durante parte del año siguiente.
Las cifras que encienden las alarmas
De acuerdo con los modelos climáticos más recientes, este podría ser uno de los fenómenos de El Niño más intensos en más de un siglo. La OMM señala que las temperaturas superficiales del océano Pacífico tropical ya muestran un calentamiento anómalo, lo que refuerza la probabilidad de que el evento se consolide y supere los umbrales históricos.
El impacto en Colombia: sequía, agricultura y recursos hídricos
Para Colombia, las consecuencias podrían ser devastadoras. El país ya experimentó los efectos de El Niño en 2016, cuando la sequía afectó gravemente embalses como el Lago Calima, en el municipio del Darién, y generó racionamientos de agua en varias regiones. Ahora, los expertos advierten que la intensidad prevista podría agravar la situación, impactando la producción agrícola, la generación de energía hidroeléctrica y la disponibilidad de agua potable.
Estamos ante una probabilidad muy alta de que El Niño se consolide y sea uno de los más fuertes registrados. Colombia debe prepararse para un escenario de estrés hídrico severo y posibles emergencias en el sector agropecuario.
Las regiones más vulnerables serían la Costa Caribe, la región Andina y la Orinoquía, donde las lluvias podrían disminuir drásticamente. Además, el aumento de las temperaturas podría incrementar el riesgo de incendios forestales y afectar la salud pública, especialmente en zonas urbanas con altos índices de contaminación.
Recomendaciones de las autoridades
Ante este panorama, el Ministerio de Ambiente y el Ideam han comenzado a activar protocolos de monitoreo y alerta temprana. Se recomienda a los gobiernos locales y a la ciudadanía adoptar medidas de ahorro de agua, planes de contingencia para el sector agrícola y estrategias de prevención de incendios. La OMM, por su parte, insta a los países de la región a fortalecer sus sistemas de respuesta y a mantener una vigilancia constante sobre la evolución del fenómeno.
Con un 90% de probabilidad de que El Niño se establezca en los próximos meses, Colombia se enfrenta a un desafío climático de enormes proporciones. La memoria de la sequía de 2016 sigue viva, y los expertos insisten en que la preparación y la acción temprana serán clave para mitigar los impactos de este fenómeno que podría marcar un antes y un después en la historia climática del país.