Cada transición de mando presidencial en Colombia reactiva la necesidad de definir proyectos de infraestructura prioritarios. Para el gobierno de Abelardo De la Espriella, con Elsa Noguera en la cartera de Transporte, el reto es mayúsculo: confluyen un déficit fiscal que limita grandes inversiones, una desaceleración en proyectos clave (especialmente APP), la urgencia de que las obras apunten a la competitividad y la necesidad de restablecer la capacidad institucional del sector.
El costo logístico: una barrera estructural
Según el BID, el costo logístico de América Latina se ha estancado entre el 8 y el 9 % del PIB entre 2010 y 2024. En Colombia, el transporte por carretera devora el 63,8 % del costo logístico total de las empresas, encareciendo bienes de consumo y castigando las exportaciones no minero-energéticas. La infraestructura debe ser una política de Estado que integre modos de transporte, reduzca costos y conecte regiones históricamente excluidas.
Una planeación modal fragmentada
Colombia ha priorizado el transporte por carretera sobre el férreo y fluvial. El país tiene una ventaja geográfica desaprovechada: el río Meta debe consolidarse como corredor logístico de la Orinoquía; el Atrato y el San Juan, como conexión Pacífico-minera; el Magdalena, como eje central; y el Canal del Dique debe abordarse con un plan integral para la Mojana.
El renacer del ferrocarril y la modernización portuaria
Proyectos férreos como el tren del Catatumbo, La Dorada-Chiriguaná, Buenaventura-Palmira, el Corredor Férreo Central, el tren del Río en Antioquia, el Regiotram del Norte y el tren de Cercanías del Valle están en distintas fases de desarrollo. En puertos, se requiere profundizar los canales de Buenaventura y Barranquilla, y resolver esquemas de concesión que permitan extender plazos y garantizar inversiones.
Vías terciarias y conectividad regional
Colombia tiene más de 200.000 km de vías terciarias, la mayoría en mal estado. Se propone intervenir al menos 20.000 km para conectar la producción rural con los mercados. En el Catatumbo, de 120 km entre Convención y Tibú, solo 9 están pavimentados. En Nariño-Cauca, el 75 % del tramo Pasto-El Estanquillo está deteriorado. En Chocó, las vías Quibdó-Medellín y Quibdó-Pereira requieren estabilización y pavimentación.
El deterioro de la competitividad
Colombia cayó del puesto 2,94 en 2018 a 2,90 en 2023 en el Índice de Desempeño Logístico, descendiendo ocho posiciones. Las empresas destinan 15,6 pesos de cada 100 a costos logísticos, frente al 6 % promedio de la Ocde. La meta es reducir esos costos a un solo dígito, bajando 1,5 puntos porcentuales por año mediante corredores integrales que incluyan dragado, puertos, carreteras, eficiencia aduanera y seguridad vial.
Recuperación institucional en medio de la crisis fiscal
La alta rotación en el sector –cuatro ministros de Transporte, ocho directores del Invías y seis presidentes de la ANI durante el gobierno Petro– debilitó la gestión. Se propone restablecer la Comisión Nacional de Infraestructura, garantizar el Plan Maestro de Transporte Intermodal a 2051 y recuperar reglas claras. En lo fiscal, se debe apuntar a que la infraestructura represente entre el 3 % y el 4 % del PIB, usando regalías, valorización y ampliando el esquema de obras por impuestos.