Un operativo sin precedentes ha generado polémica en el municipio de Mutatá, Antioquia, donde las autoridades indígenas han impedido el ingreso de 64 niños a las sedes Chontadural Cañero y El Silencio del centro educativo indígena Jaikerazabi. Esta situación se da en medio de la reapertura de los colegios para que los estudiantes retomen las clases presenciales.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, mostró un video en el que se observa a un padre de familia indígena siendo castigado con el cepo, una medida que ha generado un amplio debate en la región. Rendón enfatizó que “ningún colombiano está por encima de la ley, así pertenezca a una comunidad indígena”, defendiendo la intervención de las autoridades civiles.
El impacto en la comunidad y la educación
La imposibilidad de que los niños ingresen a sus colegios ha generado preocupación entre las familias y autoridades educativas, que buscan garantizar el derecho a la educación. La medida disciplinaria aplicada al padre de familia ha abierto un diálogo sobre el respeto a las tradiciones indígenas y el cumplimiento de las normas estatales.
“Antioqueños, nos reportan desde Mutatá que las autoridades indígenas continúan impidiendo el ingreso de los estudiantes al centro educativo”, afirmó el gobernador.
Este caso se suma a otros debates regionales sobre la autonomía de las comunidades indígenas y la aplicación de la ley en territorios donde conviven autoridades indígenas y estatales, poniendo en evidencia la complejidad del tema en Antioquia.