En una entrevista con la periodista María Isabel Rueda, el abogado, periodista e historiador Óscar Alarcón Núñez analiza el papel de la vicepresidencia en Colombia desde la Constitución de 1991, destacando sus limitaciones y proponiendo la designatura como una figura más adecuada para la dinámica política del país.
La historia entre vicepresidencia y designatura: una relación compleja
Alarcón recorre la evolución de la vicepresidencia y la designatura en Colombia, subrayando que ambas figuras han tenido casos de conspiración y conflictos internos. A diferencia de sistemas como el estadounidense, donde la sucesión presidencial es más estable, en Colombia estas posiciones han estado marcadas por tensiones y rivalidades políticas.
¿Por qué la vicepresidencia no ha funcionado bien en Colombia?
El fin del bipartidismo tras la Constitución de 1991 generó múltiples grupos políticos regionales y espontáneos, dificultando la consolidación de una vicepresidencia funcional. Según Alarcón, esta fragmentación impide que la figura del vicepresidente sea efectiva, ya que muchas veces se elige para cumplir cuotas geográficas, de género o étnicas, más que por afinidad o confianza con el presidente.
Esta realidad provoca que vicepresidentes, en ocasiones, sean considerados indeseables o marginados, sin preparación adecuada para asumir la presidencia en caso de ser necesario.
Casos emblemáticos de vicepresidentes y designados en la política colombiana
- Humberto de la Calle, quien inicialmente rechazó la vicepresidencia por considerar que generaba dualidad en el poder, pero que terminó aceptándola tras la consulta liberal.
- Francia Márquez, elegida vicepresidenta por su aporte electoral y representación, aunque con una relación compleja con el presidente Gustavo Petro.
- Gustavo Bell, elegido para asegurar el apoyo electoral en la costa caribe, un ejemplo clásico de selección geográfica.
- Marta Lucía Ramírez, cuyo desencuentro con el presidente Iván Duque evidenció los retos de una vicepresidencia con aspiraciones propias.
- Germán Vargas Lleras, reconocido por su poder y condición de estadista, aunque limitada por su temperamento y contexto político.
El dilema actual: ¿designatura o vicepresidencia?
Alarcón considera que la designatura podría ser una figura más acorde con la idiosincrasia colombiana y la realidad política fragmentada. En contraste, la vicepresidencia actual se enfrenta a desafíos como la falta de confianza mutua entre presidente y vicepresidente, la función electoral más que administrativa, y la escasa preparación para asumir la presidencia cuando sea necesario.
“La Constitución del 91 acabó con el bipartidismo y se crearon grupitos que no permiten que la vicepresidencia funcione bien. Creo que lo mejor sería retornar a la designatura.” – Óscar Alarcón
Reflexiones sobre las candidaturas vicepresidenciales actuales
En la entrevista también se evalúan las fórmulas vicepresidenciales de la actualidad, destacando casos como el de Juan Daniel Oviedo, quien aspiraba a la alcaldía de Bogotá pero aceptó ser fórmula vicepresidencial, y la dupla Abelardo-Restrepo, donde se percibe un desequilibrio en aportes de votos y prestigio.
Alarcón resalta la importancia de que las fórmulas vicepresidenciales complementen eficazmente a los candidatos presidenciales para fortalecer la gobernabilidad y confianza en la administración pública.