Un fallo que prioriza la vejez y la discapacidad
Raquel Quintero, de 86 años, y su esposo, de 90, enfrentaron durante más de un año la dificultad de bajar cinco pisos a diario en su edificio de Bucaramanga, luego de que la asamblea de copropietarios prohibiera el uso de una cuerda y un canasto para recibir llaves, mercado y medicamentos. La medida, que buscaba evitar el desgaste físico de los adultos mayores, fue bloqueada por los vecinos, obligando a la pareja a interponer una tutela.
La decisión de la Corte Constitucional
La Corte Constitucional emitió un fallo histórico ordenando la reapertura de la terraza y permitiendo el uso del canasto. La magistrada Natalia Ángel Cabo explicó que el caso no era un simple conflicto vecinal, sino una cuestión de derechos fundamentales: 'La verdadera pregunta era ¿cómo debía responder el derecho cuando la vejez, la discapacidad, las labores de cuidado y un entorno inaccesible se convierten en barreras para que las personas puedan seguir viviendo en su propio hogar con autonomía y dignidad?'
El alivio de los adultos mayores
La noticia fue recibida con gran alivio por los adultos mayores. 'Mi hermana puso la tutela, ella se encargó de todo. Yo creo que hay muchos adultos mayores desprotegidos, hay muchos abuelos que necesitan ayuda, uno llega a viejo y no vale, y eso no es así, es falta de ser solidario', expresó Raquel Quintero con alegría.
La verdadera pregunta era ¿cómo debía responder el derecho cuando la vejez, la discapacidad, las labores de cuidado y un entorno inaccesible se convierten en barreras para que las personas puedan seguir viviendo en su propio hogar con autonomía y dignidad?