La estatal petrolera boliviana Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) enfrenta una crisis profunda con la renuncia de Claudia Cronenbold, quien estuvo menos de un mes al frente de la empresa. Esta situación se suma a la inestabilidad que ha marcado a la corporación, con tres presidentes en solo cinco meses.
Cronenbold afirmó en su carta de renuncia que encontró a YPFB en un estado mucho más deteriorado de lo previsto. Horas después, el presidente Rodrigo Paz destituyó al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, y nombró a Marcelo Blanco en su lugar, en medio de críticas por la mala calidad de la gasolina y la escasez de combustible.
El impacto en la comunidad y el sector productivo
La crisis ha generado largas filas para conseguir combustible, aumento de precios y protestas de sindicatos de transportistas que denuncian daños en sus vehículos por la baja calidad del combustible. Más de 10.000 reclamos han sido presentados y YPFB ha pagado compensaciones cercanas a 150.000 dólares.
Además, sectores como la industria y la agropecuaria reportan escasez de diésel, lo que amenaza la cadena productiva de alimentos con pérdidas y retrasos significativos.
Acusaciones de corrupción y adulteración
El presidente Paz ha denunciado una supuesta mafia dentro de YPFB que adulteraba la gasolina para cubrir pérdidas, mezclando agua y aceite en los tanques tras la extracción irregular de combustible. Estas denuncias han generado una crisis institucional y judicial que aún no se resuelve.
Desde el inicio de su gestión, Paz ha prometido combatir la corrupción y recuperar la empresa para el país, pero la situación continúa siendo crítica con paros, bloqueos y protestas que afectan a varias regiones.
“Entendiendo que el Gobierno nacional requiere resultados con una celeridad que los tiempos técnicos y los marcos legales actuales condicionan, considero que lo más responsable y leal con el proyecto de país es permitir que se exploren nuevas rutas de gestión que se alineen con las urgencias de la agenda nacional”, afirmó Claudia Cronenbold en su carta de renuncia.