Una masacre que estremece a la región
Los cuerpos apilados, aún con botas de caucho y uniformes camuflados, hinchados por el sol y la lluvia, fueron recuperados por una comisión humanitaria el pasado viernes 29 de mayo en zona rural de San José del Guaviare. Los enfrentamientos entre disidentes de ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’ dejaron un saldo de 48 muertos, según confirmaron la Fuerza Pública y la Defensoría del Pueblo.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, denunció que algunos cuerpos fueron manipulados con explosivos por el bando rival para detonarlos durante el traslado en vehículos militares. Además, señaló que entre las víctimas hay varios niños, niñas y adolescentes víctimas de reclutamiento forzado.
La respuesta del Gobierno y la crítica de las regiones
Mientras la masacre era reportada, el presidente Gustavo Petro realizaba actos políticos en la costa Caribe, lo que generó críticas de la Federación de Departamentos. En un comunicado, Fedepartamentos cuestionó la ausencia del Gobierno Nacional en la misión humanitaria y su desinterés en el protocolo para el traslado e identificación de los cuerpos.
“Colombia no puede acostumbrarse a que las regiones carguen solas con la guerra mientras el Gobierno Nacional guarda silencio frente a las consecuencias de sus políticas de seguridad y negociación”
El frente ‘Isaías Carvajal’, del bloque ‘Jorge Suárez Briceño’ de las disidencias de ‘Calarcá’, se atribuyó la matanza y difundió un comunicado solicitando la rendición de los combatientes enemigos, actuando como un paraestado.
El control criminal y el miedo en las comunidades
Las comunidades indígenas jiws, en la vereda Barranco Colorado, permanecen confinadas en sus casas ante la zozobra generada por la presencia de los actores armados. Según testimonios locales, los habitantes son carnetizados, sometidos a toques de queda y viven bajo un control territorial ilegal.
- Carnetización obligatoria de los habitantes.
- Toques de queda impuestos por los disidentes.
- Prohibición de movilizarse sin identificación, con vidrios abajo y sin casco.
Monseñor Jesús Alberto Torres, obispo de la región, afirmó que cerca de 50 personas habrían huido de sus territorios tras la escalada violenta. “La gente está profundamente asustada. Un hecho como este trastorna totalmente a las comunidades”, declaró.
Las causas de la fractura entre disidencias
La alerta temprana 001 de 2025 de la Defensoría del Pueblo documentó que el fraccionamiento del Estado Mayor Central, liderado por Néstor Gregorio Vera (alias Iván Mordisco) y su mano derecha Alexander Díaz (alias Calarcá), se debió a diferencias en el proceso de paz con el Gobierno. Mientras ‘Calarcá’ continuó negociando, la mesa con ‘Mordisco’ se levantó por incumplimientos, como el asesinato de líderes sociales.
Ambos grupos siguieron delinquiendo. La facción de ‘Calarcá’ creció un 16 % entre diciembre de 2024 y julio de este año, a pesar de ser señalada por crímenes atroces como el derribamiento de un helicóptero de la Policía Antinarcóticos, el asesinato de 13 policías en Amalfi (Antioquia) y el homicidio del periodista Mateo Pérez en Briceño.
La disputa por el control territorial y las economías ilícitas
Las hostilidades se materializaron con el ingreso del frente ‘Carolina Ramírez’ (de ‘Mordisco’) a territorios del bloque ‘Jorge Suárez Briceño’ (de ‘Calarcá’) a principios de septiembre de 2024. Guaviare, bajo el mando de alias Danilo Alvizú, es una zona próspera para economías ilícitas como la tala ilegal de madera, la explotación de hidrocarburos, la minería y los narcocultivos.
Según Naciones Unidas, en 2023 Guaviare fue la quinta región del país con más área sembrada de coca, con 6.768 hectáreas. Su vasta región selvática y la nula presencia estatal la convierten en un punto estratégico para las rutas del narcotráfico.
El drama del reclutamiento forzado de menores
En 2025, la Defensoría reportó 386 casos de reclutamiento forzado de menores en el país, de los cuales el 52 % corresponde a niños y niñas de comunidades indígenas. El grupo que más incurre en este crimen son las disidencias comandadas por ‘Mordisco’, responsables del 42 % de los hechos. Guaviare, con 11 reportes, es el noveno departamento con más registros.
Fuentes locales indican que al Guaviare estarían llevando jóvenes reclutados en Cauca y otras regiones del suroccidente para fortalecer el brazo armado de las disidencias de ‘Mordisco’, en medio de la disputa a sangre y fuego por el control de la zona.