Una deuda que crece mes a mes
El Valle del Cauca, tercer mercado más importante de gas licuado de petróleo (GLP) en Colombia, enfrenta una crisis silenciosa. El Gobierno Nacional acumula una deuda de más de 620.000 millones de pesos por subsidios no girados a las empresas distribuidoras, afectando a 3,4 millones de usuarios en todo el país. En el departamento, el 10 % de la demanda nacional de GLP depende de estos recursos, que llevan hasta siete meses sin ser pagados.
El impacto en el bolsillo de los usuarios
Sara Vélez, directora ejecutiva de Agremgás, explicó a EL TIEMPO que el subsidio funciona como un descuento directo en la factura del usuario. Al no recibir el giro del Gobierno, las empresas deben cubrir ese costo con recursos propios o endeudarse con la banca comercial. “Esa situación incrementa los costos financieros y eventualmente genera presiones sobre las tarifas”, advirtió Vélez.
- Deuda por subsidios de GLP en redes de distribución: 36.000 millones de pesos.
- Deuda por compensación de transporte a Nariño: 7.100 millones de pesos.
- Deuda por subsidios al consumo de GLP en cilindros: más de 42.375 millones de pesos.
- Total deuda nacional por subsidios de gas (GLP y natural): más de 620.000 millones de pesos.
Sin riesgo de desabastecimiento, pero con tarifas al alza
A pesar de la crisis financiera, Vélez descartó un riesgo de desabastecimiento de GLP. “El país cuenta con la capacidad necesaria para garantizar la oferta”, aseguró. Sin embargo, advirtió que la discusión hoy no está en la disponibilidad del producto, sino en los costos. Colombia perdió el autoabastecimiento hace años y solo el 42 % del consumo proviene de la producción de Ecopetrol.
El retraso en el pago de los subsidios obliga a las empresas a endeudarse, y ese mayor costo financiero termina afectando el valor final del servicio para el usuario.
GLP: un respaldo estratégico para el país
Vélez destacó que el GLP no solo es esencial para cocinar, sino que se ha convertido en un energético de respaldo para industrias y comercios ante las dificultades en el suministro de gas natural. Además, puede usarse para generación térmica y como combustible vehicular, ofreciendo ventajas ambientales y económicas. “El GLP puede ser una solución energética que aporte al abastecimiento de hogares, a la competitividad industrial y a la generación eléctrica”, afirmó.
¿Qué pasará con el gas natural?
En cuanto al gas natural, el panorama es más incierto. Vélez señaló que podría presentarse un escenario de estrechez en la oferta hacia finales de año, dependiendo de la entrada en operación de la planta de regasificación de Buenaventura y de la producción de Canacol. Además, un posible fenómeno de El Niño a partir de septiembre aumentaría la demanda de gas para generación térmica, presionando aún más el sistema energético colombiano.