Un negocio que transforma barrios enteros
Medellín se ha consolidado como uno de los epicentros más dinámicos de la renta corta en América Latina, con una facturación estimada de 76.000 millones de pesos al mes por concepto de alquileres turísticos. Este fenómeno no solo impulsa a grandes inversionistas, sino que tiene su motor más potente en familias locales y anfitriones independientes que han convertido sus hogares en una fuente estable de ingresos.
Cifras que marcan un récord histórico en 2025
Durante 2025, los anfitriones de Airbnb en Medellín generaron ingresos superiores a los 435.000 millones de pesos. A nivel departamental, la cifra alcanzó los 552.000 millones de pesos, lo que representa un crecimiento cercano al 15% frente a 2024. En el Valle de Aburrá ya hay 14.000 inmuebles dedicados a este uso, con una ocupación promedio del 66%.
Esta actividad representa una fuente crucial de ingresos complementarios para las familias. El impacto económico de hospedar se extiende a todo el ecosistema del barrio, beneficiando a pequeños comercios, cafeterías y emprendimientos locales.
El 85% del gasto turístico se queda en los barrios
A nivel nacional, el impacto económico estimado de la actividad de viajeros y anfitriones en Airbnb superó los 10,6 billones de pesos durante 2024. De ese total, solo el 15% corresponde a ingresos directos de los anfitriones, mientras que el 85% restante —más de 9 billones de pesos— fue inyectado por los visitantes en compras de productos y servicios en los comercios de los vecindarios que los acogieron.
Turismo que descentraliza y llega a nuevos destinos
El modelo de renta corta ha llevado flujos económicos a municipios como El Peñol, Guatapé, Jardín, Envigado, Sabaneta, Rionegro, Itagüí, Sopetrán y Santa Fe de Antioquia, que registraron importantes ingresos para sus anfitriones en 2025. Detrás de cada reserva se teje una red de empleo local que beneficia a cocineros, transportadores, guías turísticos, personal de limpieza y artistas.
Una microeconomía que nació en San Francisco y florece en Medellín
Lo que comenzó en 2007 con dos anfitriones en San Francisco, hoy es una sólida microeconomía en Medellín. Mientras la ciudad avanza en discusiones sobre la regulación del sector, la comunidad de anfitriones demuestra que la renta corta es una herramienta indispensable para distribuir equitativamente la riqueza del turismo, permitiendo que las ganancias lleguen directamente al bolsillo de los ciudadanos.