La historia de Alquería, una de las empresas de leche más queridas por los colombianos, comenzó en 1959 con un médico que no quería que la gente siguiera tomando leche cruda porque se estaban enfermando. Jorge Cavelier Jiménez, uno de los primeros urólogos de Colombia, tenía claro que había que pasteurizarla para matar todas las bacterias. Bajo el lema 'Una botella de leche, una botella de salud', montó junto a su hijo su propia planta en la Hacienda La Fagua, en Cajicá (Cundinamarca), que hoy lidera su nieto Carlos Enrique Cavelier.
Recuerdo que mi abuelo atendía gratis todos los sábados a los habitantes del municipio. Siempre había colas de 20 o 30 personas en la casa. Dedicaba mucho tiempo a la gente y decía que había que pasteurizar la leche para que no se enfermaran.
El 'profesor Cavelier', como le llamaban, tuvo una extensa trayectoria: fundó el Hospital de la Samaritana en Bogotá para tratar pacientes con sífilis, lideró la Cruz Roja Colombiana, fue ministro de Salud en el gobierno de Ospina Pérez y estuvo al frente de la Clínica Marly. Para iniciar el negocio, los Cavelier compraron maquinaria usada a más de 400 kilómetros, en Rionegro (Antioquia), y la trasladaron hasta Cajicá.
Desde el principio, el hijo, Enrique Cavelier Gaviria, estuvo al frente del negocio. Más tarde se llevó a toda su familia a vivir allí —su esposa y sus dos hijos— y luego se convirtió en alcalde del municipio. Carlos Enrique Cavelier, hoy líder de la compañía, comparte en el videopódcast ¿Cómo lo hicieron? de EL TIEMPO los detalles de su trayectoria, desde sus dificultades iniciales con las finanzas hasta el éxito de un gigante que factura cerca de $2 billones al año.