La desalinización ofrece una solución innovadora para transformar el agua de mar en un recurso vital, al abrir nuevas posibilidades donde escasea el agua dulce. Durante años ocupó en Colombia el lugar de las alternativas que se mencionan, pero no se evalúan: costosas, energéticamente intensivas y apropiadas para países que no tienen otra opción. Esa percepción tuvo sentido en algún momento. Hoy es simplemente incorrecta.
Una transformación técnica sin precedentes
En las últimas tres décadas, la desalinización por ósmosis inversa atravesó una transformación técnica y económica sin precedentes. El consumo energético bajó de más de 10 kWh por metro cúbico a entre 3 kWh y 4 kWh en plantas modernas. Los costos de producción, que superaban los US$ 3 por metro cúbico en los años noventa, hoy se ubican entre US$ 0,50 y US$ 1,50 por metro cúbico en proyectos bien estructurados.
La capacidad instalada global supera los cien millones de metros cúbicos diarios, distribuida en más de 20.000 plantas que operan como infraestructura ordinaria en ciudades, zonas industriales y territorios insulares de todos los continentes.
En ciertas zonas de La Guajira se han empezado a inaugurar algunas plantas desalinizadoras como esta, ubicada en Puerto Estrella, que fue entregada en 2025.