Las últimas crisis han demostrado que producir alimentos no depende únicamente del clima, la tierra o los agricultores. La guerra con Irán ha puesto en evidencia que la agricultura es peligrosamente vulnerable a las alteraciones en las cadenas de suministro de fertilizantes y combustibles.
El alivio temporal del estrecho de Ormuz
El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán promete restablecer el flujo de petróleo, gas natural, azufre y fertilizantes a través del estrecho de Ormuz. Esto aliviará la presión sobre los mercados agrícolas y reducirá el riesgo de una crisis mundial de seguridad alimentaria aún más grave.
Sin embargo, aunque el memorando pueda reducir la intensidad de la crisis –suponiendo que el estrecho permanezca abierto–, no puede borrar la lección fundamental de los últimos cuatro meses: la agricultura sigue siendo peligrosamente vulnerable a las alteraciones en las cadenas de suministro de fertilizantes.
La lección que no se puede ignorar
Dada la profunda incertidumbre que rodea al propio memorando de entendimiento, para no mencionar las relaciones a largo plazo con Irán en general, los países deberían aprovechar cualquier alivio que se produzca de las presiones inmediatas para fortalecer la resiliencia antes de que llegue la próxima crisis. La cuestión no es si se producirá otra alteración o no, sino si estaremos mejor preparados cuando ocurra.
La cuestión no es si se producirá otra alteración o no, sino si estaremos mejor preparados cuando ocurra.