La liberación de Diana marcó el inicio de un viaje inesperado
Diana, una tortuga boba de aproximadamente 20 años, fue rescatada en junio de 2025 tras quedar atrapada en las redes de una almadraba en Ceuta. Luego de un mes en un centro de recuperación y tras recibir el alta veterinaria, fue liberada el 4 de agosto de 2025, equipada con un dispositivo GPS para monitorear su desplazamiento.
Un recorrido de más de 6.400 kilómetros hasta el Caribe
La tortuga permaneció durante el verano en el mar de Alborán, alimentándose y esperando condiciones óptimas. El 18 de septiembre cruzó el Estrecho de Gibraltar y emprendió un viaje recto a través del Atlántico, llegando en febrero de 2026 cerca de la desembocadura del Amazonas. Posteriormente, Diana tocó tierra en Surinam y Trinidad y Tobago, donde probablemente desovó.
El proyecto Alma revela comportamientos migratorios diversos
Diana forma parte del proyecto Alma del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), que monitorea tortugas marinas para entender sus rutas y la influencia del cambio climático. De las seis tortugas marcadas, algunas permanecieron en el Mediterráneo o en Cabo Verde, evidenciando la confluencia de poblaciones mediterráneas y atlánticas.
“No se puede hablar de una tortuga boba mediterránea o atlántica, sino de una confluencia de poblaciones”, explica José Carlos Báez, jefe del proyecto.
El impacto del cambio climático en el equilibrio de sexos
El sexo de las tortugas marinas depende de la temperatura de la arena donde incuban los huevos. Temperaturas más bajas favorecen el nacimiento de machos, mientras que las más altas generan hembras, situación que se agrava con el calentamiento global. De las tortugas marcadas, solo una es macho, lo que confirma esta tendencia.
Además, el cambio climático ha provocado que las tortugas bobas comiencen a anidar en playas españolas, una zona que antes no formaba parte de sus áreas tradicionales de reproducción.
El futuro de las tortugas marinas frente a nuevos desafíos
Las tortugas bobas realizan migraciones complejas que conectan distintos continentes. Sin embargo, el cambio climático está alterando sus patrones de reproducción y distribución. Investigadores buscan entender dónde se encuentran los machos y cómo estas especies se adaptarán a las nuevas condiciones.
“Las tortugas marinas son muy resilientes y seguramente se adaptarán a los cambios”, concluye Báez.
¿Podrán Diana y sus congéneres mantener sus rutas migratorias tradicionales o cambiarán sus hábitos por el calentamiento global?