Casi cuatro décadas después de perder contacto con la Tierra, el rover soviético Lunokhod 1 volvió a captar la atención de la comunidad científica. Aunque permaneció inmóvil en la Luna desde 1971, investigadores estadounidenses lograron localizarlo en 2010 y comprobar que uno de sus instrumentos aún seguía funcionando, permitiendo recibir una señal láser desde la superficie lunar.
Un hito en la exploración espacial
La historia del Lunokhod 1 comenzó el 17 de noviembre de 1970, cuando la misión soviética Luna 17 logró depositarlo en el Mare Imbrium, conocido como el Mar de las Lluvias. El vehículo se convirtió en el primer rover teledirigido en operar sobre una superficie distinta a la terrestre.
El hallazgo demostró que la tecnología soviética de la época tenía una durabilidad inesperada, desafiando las expectativas sobre la vida útil de los equipos espaciales.
El rover, que había sido dado por perdido tras su último contacto en 1971, fue redescubierto gracias a imágenes orbitales y mediciones precisas. La señal láser que devolvió permitió a los científicos no solo confirmar su ubicación exacta, sino también estudiar las propiedades del suelo lunar con una precisión sin precedentes.