Noticia Divino, el ‘wine bar’ que le hacía falta a CartagenaQueda en Getsemaní, muy cerca del famoso restaurante Celele, y es un lugar con buena oferta y bastante encanto. Entrevista con su creadora.Aspecto del ambiente principal del ‘wine bar’ Divino, en Cartagena de Indias. Hacia el fondo del local hay otro espacio con vinos ‘premium’ y una gran mesa para catas y degustaciones. Foto: Cortesía DivinoLink Víctor Manuel Vargas SilvaEDITOR05.04.2026 07:25 Actualizado: 05.04.2026 10:19 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles A Cartagena de Indias le hacía falta un wine bar. Uno de verdad. No un bar que ofrece dos o tres vinos, normalmente de combate, y ya está. Y es que no podía ser que una capital turística de nivel internacional como la Heroica no lo tuviera.Pero ya lo tiene. Se llama Divino. Queda en Getsemaní, a solo un minuto, caminando, del famosísimo restaurante Celele y a 350 metros del Hotel Four Seasons, por la misma calle que parte del Parque del Centenario.Abrió a mediados de octubre y EL TIEMPO conversó con su creadora, Fadia Badrán: una mujer que lleva 25 años en el mundo del vino, 15 de ellos como importadora, y que decidió lanzarse a esta nueva ‘piscina’ con toda la fuerza y energía que la caracteriza, la misma que le ha permitido traer a Colombia a reputadas bodegas del cono sur como Casa Marín y Pérez Cruz, de Chile, o Durigutti, de Argentina (entre otras).¿Qué la enorgullece más de su wine bar?Que es el primer wine bar 100 por ciento wine bar de Cartagena.¿Cuántas etiquetas ofrece Divino?Más de 120. Y abrimos por copeo todo lo que no sobrepase los 300.000 pesos. Porque la idea es que te sientas en un buen bar de vinos y que puedas probar muchas cosas. Así que el 70 por ciento de los vinos está por copeo.¿Vinos de cuántos países?De momento, de Chile, Argentina, Francia, España, Italia, Austria y Estados Unidos. Pero vamos a más. Y quiero subrayar un punto clave: de muchos importadores, no solo los míos.El lema de este 'wine bar' cartagenero. Foto: Cortesía Divino ¿Cómo definiría a Divino?Como un lugar de voz a voz. Un lugar para hablar de vinos, disfrutar el vino y compartir y vivir experiencias en torno al vino. Aquí llega gente que no se conoce y de repente son todos amigos, juntan mesas y se empiezan a invitar botellas... Y a mí eso me parece muy bonito, porque es la finalidad del vino: juntar a la gente para compartir en torno a una buena copa. Porque el vino une a las personas y, en no pocas ocasiones, hace brotar amistades.Aquí llega gente que no se conoce y de repente son todos amigos, juntan mesas y se empiezan a invitar botellas... Y a mí eso me parece muy bonito, porque es la finalidad del vino: juntar a la gente.Fadia badránCreadora de Divino.¿Qué tipo de gente visita el local?Mucha gente de Cartagena a la que le gusta el vino y, claro, mucho extranjero de los hoteles de la zona.¿Qué ha hecho para promover el wine bar, porque la mayoría de la gente, y especialmente el turista, asocia el Caribe a ron o a cocteles frescos, como un mojito o un gin-tonic...?¡De todo! Por ejemplo, todos los miércoles, a las 7 de la noche, hay catas. Donde ofrecemos cuatro vinos y cuatro bocados, todo dirigido por una sommelier, y ha sido un éxito porque la gente luego se queda probando otras cosas.Mesa de catas de Divino. Y parte de la colección de botellas premium del lugar. Foto: Cortesía Divino ¿Qué otras estrategias ha usado?Hemos venido haciendo un trabajo muy intenso en redes sociales que nos ha funcionado muy bien. Y tengo que agradecerle públicamente a mi gran amigo Juan del Mar, que nos hizo un video del sitio y eso ayudó a que viniera un montón de gente a conocernos.Y ¿qué le dice la gente que visita por primera vez Divino?A la gente le fascina el sitio porque tiene muy buen ambiente y un diseño atractivo. De noche es supercálido, el juego de luces es realmente lindo. Y Fernando, que es nuestro anfitrión, ofrece un servicio increíble, la gente lo ama, lo adora. Tenemos un cliente que viene tres veces a la semana. Y yo a veces me pregunto: ‘¿este señor no estará enamorado de Fernando...?’ (Risas de ambos). Ese cliente siempre prueba un vino diferente, y en Cartagena no hay un lugar donde puedas hacer eso.¿Cómo andan los precios?Mis precios son, honestamente, muy buenos. Estamos es una ciudad donde el vino es caro, pero a mí lo que me interesa es que la gente venga y se tome una copa o una botella, y que pueda pedir tranquila la segunda o la tercera. Acá se supone que cerramos a las 11 de la noche, pero a veces nos dan las 2 de la mañana con clientes tomando vino y probando cosas. Mi apuesta es por la alta rotación y porque la gente la pase bien, se vaya feliz y vuelva.¿En qué cifra empiezan sus botellas?Mis botellas, para consumir en el wine bar, empiezan en los 82.000 pesos, con mi línea Vagabundo (que destina parte de sus ganancias a la protección de animales de calle). No consigues un vino correcto en un local de Cartagena por ese precio. Pero esa misma botella, si es para llevar, solo te cuesta 65.000, porque mi idea es que Divino funcione como wine bar y como tienda de vinos. Por eso, en nuestra lista de precios encontrarán siempre esos dos precios: para consumir acá o para llevar.Su botella más costosa...Un Valduero Gran Reserva, que está en 931.000 pesos. Tenemos vinos para todos los paladares y bolsillos. Pero la idea en los vinos de alta gama es que te los puedas tomar. Como pasa con el Blend Victoria de Durigutti, que es el vino ícono de esa gran bodega argentina y que lo tenemos a 551.000 pesos para consumo en el wine bar. Y es un hecho incontestable que ninguno de esos dos vinos, por poner solo dos ejemplos, los van a encontrar jamás a ese precio en ningún restaurante a manteles. Ese es el punto.Hablemos de la carta de comidas. La veo más amplia de lo que esperaba (20 propuestas). ¿Cuál es el concepto?Para mí es clave tener opciones, tanto para la gente que viene por primera vez como para los clientes recurrentes, que no quiero que se aburran. ¿Cuál es mi concepto de comida? Aquí no vas a encontrar el codillo de cerdo o el steak pimienta, pero tienes tapas ricas para acompañar el vino. Finalmente, cuando uno toma vino uno quiere comer, y la idea es tener platos que acompañen bien el vino, que sean ricos y no le quiten protagonismo al vino.Algunos de los platos para acompañar los vinos que ofrece este sitio. Foto:Cortesía Divino ¿Qué recomienda en este terreno?El beso del Brie, que es queso Brie, pan de masa madre, hongos con trufa blanca y miel; la ibérica fiel, que es la clásica tortilla española, y bien hecha; la papita de mar, que son mejillones con papa chip y alioli de rocoto... También están los panini, que son muy ricos... En fin, hay buena comida.¿Se ha llevado sorpresas en esta materia?Tenemos una fondue de queso que ha gustado mucho. ¡Y debemos ser los únicos que tenemos fondue en Cartagena!Montaditos al estilo Divino. Foto:Cortesía Divino ¿Le ha tocado cambiar algo o innovar en algo?Aunque tenemos una 'Tablita para pecar' muy rica, la gente me estaba pidiendo algo con carne, especialmente la que toma tintos. Así que empecé a ofrecer los kibbes con los que me crié, hechos con la receta de mi casa, y que traigo desde Bogotá por avión. Y han sido un éxito.Mi cruzada es que el vino se vuelva cercano, que deje de ser visto como algo complejo, difícil e inalcanzable, sino como lo que es: algo cercano, amable y cotidiano.fadia bradránCreadora de Divino.¿Qué ha sido lo más difícil de esta experiencia?Yo llevo muchos años en el mundo del vino, pero la verdad estaba muy asustada porque la parte de la restauración es algo que yo no manejaba. Eso fue difícil al principio. Pero grandes amigos chefs, como Juan Felipe Camacho, de Donjuan; Jaime Rodríguez, de Celele, Juan del Mar y Harry Sasson, entre otros, me han dado muy buenos consejos y me han ayudado a pulir la propuesta en este terreno.Fadia Badrán, creadora de Divino, con su perro, que se ha vuelto un 'personaje' del lugar. Foto:Cortesía Divino De lo que ha visto hasta ahora, ¿qué es lo que más le ha llamado la atención?Que la gente es muy abierta, quiere descubrir cosas y se deja guiar. Eso es lindo porque marida perfecto con mi filosofía del vino.¿Y cuál es esa filosofía?Mi cruzada es que el vino se vuelva cercano, que deje de ser visto como algo complejo, difícil e inalcanzable, sino como lo que es: algo cercano, amable y cotidiano.¿Y cómo ‘empuja ese carro’?Yo soy muy fresca en mi discurso. Mis catas nunca son sobre la altitud, el tipo de suelos, la climatología… Mis catas son: ‘pruébalo’, ‘a qué te sabe’, ‘a qué te huele’, ‘qué te recuerda’, ‘con qué te lo comerías’... Llevo el vino a un lenguaje cotidiano, donde todos nos podamos entender y comunicar, como si estuviéramos hablando de frutas, de cosas que tenemos en nuestro día a día.Víctor Manuel Vargas SilvaEditor Jefe de la Edición Domingo de EL TIEMPOEn Instagram: @vicvar2 LEA TAMBIÉN En el vino, la copa no es lo de menos / Una copaVíctor Manuel Vargas Silva