La clásica Milán-San Remo femenina vivió un episodio dramático durante su edición más reciente. La ciclista italiana Debora Silvestri sufrió una violenta caída cuando descendía la Cipressa, a 18 kilómetros de la meta, que la hizo salir proyectada por encima de la valla de seguridad y caer a un nivel inferior de la carretera, en un camino asfaltado.
El accidente afectó a varias corredoras y obligó a la intervención médica inmediata. Silvestri, integrante del equipo Laboral Kutxa, fue evacuada consciente y trasladada a un hospital para recibir atención especializada, según confirmó su equipo.
El incidente también involucró a la polaca Kasia Niewiadoma, vigente campeona del Tour de Francia, lo que impactó las opciones de la corredora en la competencia.
Un desenlace intenso en la Milán-San Remo femenina
Tras la conmoción causada por la caída, la carrera continuó y se definió en la última dificultad montañosa del día. Un grupo selecto de cinco ciclistas logró distanciarse a solo un kilómetro de coronar el Poggio, iniciando un rápido descenso hacia la línea de meta en San Remo.
En la recta final de Vía Roma, la belga Lotte Kopecky demostró su poderío al imponerse en el esprint, conquistando así uno de los monumentos más prestigiosos del ciclismo femenino.
Esta victoria reafirma el dominio de Kopecky en las grandes competencias internacionales y destaca una edición que será recordada tanto por su alto nivel competitivo como por la peligrosidad de sus descensos.