Zakia Abu Lahia, una mujer de 72 años desplazada de Gaza, vive con el temor constante de no poder realizar la peregrinación a La Meca, un rito fundamental para los musulmanes. Tras ser seleccionada en el sorteo para el haj en 2023, la guerra y el bloqueo impuesto por Israel frustraron su sueño y el de su esposo, quienes ahora enfrentan la incertidumbre desde una tienda de campaña.
La familia de Zakia huyó de su hogar en Jan Yunis tras recibir avisos de bombardeos, dejando atrás sus ahorros destinados al viaje. La imposibilidad de regresar y la destrucción de sus propiedades aumentan el dolor de no poder cumplir con su deber espiritual, que consideran esencial para su fe y bienestar emocional.
Najieh al Abd Jaber, otra anciana de 63 años, perdió a su esposo, quien también tenía un cupo para el haj, mientras esperaban realizar la peregrinación. De las más de 2.500 personas inscritas para viajar en 2024, más de 400 han fallecido, muchas de ellas ancianos o enfermos, víctimas de la violencia o causas naturales.
“El haj representa nuestro derecho al culto e Israel no tiene derecho a interponerse. No le supone ningún daño dejar que los peregrinos pasen y regresen.”
El bloqueo israelí sobre Gaza, vigente desde 2007 y reforzado tras los ataques de Hamás en octubre de 2023, ha cerrado las fronteras y restringido severamente la movilidad de sus habitantes. A pesar de los intentos del Gobierno palestino y organizaciones regionales para garantizar un paso seguro, el control del cruce de Rafah por Israel impide que los peregrinos obtengan visados o realicen reservas para el viaje.
Desde marzo de 2026, se confirmó oficialmente que los gazatíes no podrán realizar el haj por tercer año consecutivo. Esta situación afecta especialmente a los ancianos, quienes ven cómo se desvanece la esperanza de cumplir con uno de los pilares más importantes de su fe antes de morir.
Amina al Astal, una viuda de 68 años, ha sufrido desplazamientos múltiples y la destrucción de su hogar, pero mantiene la esperanza de hacer el haj. A pesar de las dificultades económicas y la falta de seguridad, ella y otros como ella ven en la peregrinación un refugio espiritual y una oportunidad para recuperar la paz interior.
Mohammed al Astal, presidente de la Asociación de Empresas gazatíes del haj y umrah, critica el bloqueo y la falta de apoyo internacional para garantizar el derecho al culto. Señala que esta peregrinación es apolítica y que hay precedentes de peregrinos que han salido de otras zonas en conflicto sin problemas. Se pregunta por qué se niega este derecho a los palestinos de Gaza y por qué la comunidad internacional no ejerce presión para remediarlo.
“¿Por qué se niega al pueblo de Gaza el derecho a realizar el haj? ¿Por qué el mundo no puede obligar a Israel a permitir que los peregrinos cumplan con este rito y luego regresen?”
La tragedia humana en Gaza, con más de 70.000 muertos desde octubre de 2023 y miles de ancianos privados de su derecho a la peregrinación, pone en evidencia el impacto del bloqueo y la guerra en la vida espiritual y emocional de la población. Mientras tanto, las esperanzas de los ancianos de cumplir con el haj permanecen aplazadas, atrapadas en un conflicto que trasciende lo material y afecta profundamente la fe y la dignidad humana.