El corozo o 'uvita de lata' (Bactris guineensis), una palma silvestre profundamente arraigada en la identidad cultural, la gastronomía y los paisajes del Caribe colombiano, acaba de dar un salto histórico hacia la legalidad y la sostenibilidad.
A través de una resolución pionera, Corpocesar y el Instituto Humboldt blindan el aprovechamiento de este fruto, cuya demanda para la producción de vinos, jugos y helados gourmet crece de forma exponencial en los restaurantes de las capitales del país.
Un plan que frena la tala indiscriminada
El plan busca frenar la tala indiscriminada en fincas ganaderas, garantiza la trazabilidad del fruto y dignifica la economía de cientos de familias recolectoras en condiciones de vulnerabilidad.
Esta medida no solo protege una especie clave para el ecosistema caribeño, sino que también abre una puerta a la comercialización legal y sostenible de un producto que ya es tendencia en la alta cocina colombiana.