Además de alterar la alimentación, los tratamientos GLP-1 están impulsando nuevas formas de consumo y desplazando recursos hacia categorías como belleza, bienestar e indumentaria.
Un estudio de BCG revela que los usuarios de fármacos GLP-1 están transformando sus hábitos de consumo, impulsando la compra de alimentos funcionales y reduciendo el gasto en alcohol, dulces y chocolates. El impacto también alcanza a otros miembros del hogar y comienza a modificar categorías como bienestar, belleza y moda.
Un cambio en la canasta familiar
Edwin Caicedo, periodista de Medioambiente y Salud, reporta que el estudio de BCG muestra una tendencia clara: los hogares donde al menos un miembro usa estos medicamentos están reduciendo la compra de alcohol y dulces, mientras aumentan el consumo de proteína y fibra. Este cambio no solo afecta al usuario directo, sino que influye en las decisiones de compra de toda la familia.
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El impacto de estos fármacos va más allá de la alimentación. Según el estudio, los consumidores están redirigiendo su gasto hacia productos de belleza, bienestar y moda, lo que sugiere una transformación más amplia en los hábitos de consumo.