Noticia El general Hernán Giraldo, el militar de más alto rango en aceptar responsabilidad por 'falsos positivos' ante la JEP: 'Me exigieron 387 bajas'Otros 24 comparecientes declararon ante la JEP por 604 casos de personas asesinadas y presentadas como bajas en combate entre 2002 y 2008.El general Hernán Giraldo, el militar de más alto rango en aceptar responsabilidad por 'falsos positivos' ante la JEP: 'Me exigieron 387 bajas' Foto: JEP.Link Juan Diego Torres Lasso02.07.2026 23:55 Actualizado: 02.07.2026 23:55 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Hay una cifra que el mayor general retirado Hernán Giraldo Restrepo repitió varias veces frente a la Sala de Reconocimiento de la JEP, como si necesitara decirla en voz alta para terminar de creerla: 387. Ese fue el número de "muertos en combate, capturas y reinsertados y fugados" que, según relató, le exigió alcanzar entre junio y octubre de 2005 su superior, el general Justo Eliseo Peña, entonces comandante de la Primera División."Un número imposible de lograr", dijo Giraldo. Y sin embargo, en lugar de frenar esa exigencia, la trasladó hacia abajo, hacia sus subalternos, sin filtro ni límite. Fue, dijo él mismo en la audiencia de reconocimiento del 1° de julio en Barranquilla, la decisión que más pesa hoy sobre su conciencia.El general Hernán Giraldo. Foto:JEP. Giraldo comandó la Décima Brigada Blindada entre diciembre de 2004 y junio de 2006. Bajo su mando, según estableció la Sala de Reconocimiento, se consolidó un patrón sistemático de asesinatos de civiles presentados como bajas en combate: el 100 % de las muertes reportadas por la FURED, el 82 % de las del Grupo Rondón y el 55 % de las atribuidas al Batallón La Popa correspondieron en realidad a personas inocentes.Frente a esas cifras, el general no buscó atenuantes. "Yo encubrí esos asesinatos (…) Yo soy el máximo responsable", afirmó, señalando un cartel colocado en la sala que preguntaba: ¿quién dio la orden? Contó que, a través de su Estado Mayor, hizo seguimiento a las investigaciones disciplinarias abiertas entre 2005 y 2006 tras las denuncias de comunidades y organizaciones de derechos humanos, y que constató que ninguna avanzó más allá de la etapa preliminar. "Yo lo permití", reconoció.Con esa admisión, Giraldo se convirtió en el militar de más alto rango en aceptar responsabilidad por los falsos positivos, un escalón por encima incluso de otros generales imputados por la JEP en el mismo proceso.Buena parte de su intervención estuvo dedicada a explicar —sin buscar excusarse, insistió— el engranaje institucional que, a su juicio, convirtió el conteo de cuerpos en el termómetro del éxito militar. Recordó que años antes de asumir el mando de la Décima Brigada, el Comando del Ejército, bajo el general Martín Orlando Carreño, había fijado un número de bajas requeridas para acceder a la Medalla de Servicios Distinguidos en Orden Público.Audiencia de la JEP por 'falsos positivos' en la Costa Caribe. Foto:JEP. Lo que comenzó, en su descripción, como un parámetro de buena fe terminó por convertirse en el objeto más codiciado de la tropa: oficiales y soldados por igual la perseguían porque abría la puerta a ascensos y otros beneficios. "La práctica no era maligna, lo que pasa es que se volvió incontrolable", dijo.De ahí, contó, se desprendió un sistema de rankings entre unidades militares —comandos, divisiones, brigadas y batallones— que competían por ubicarse en los primeros lugares de bajas en combate. Un ambiente que, sumado a exigencias operacionales que en la práctica resultaban inalcanzables por vías legales, empujó a soldados y mandos a tomar decisiones que, dijo, "no eran lo que nos enseñaban en la escuela militar".Giraldo mencionó en su relato a sus superiores directos de la época: el general Mario Montoya Uribe y, después, el general Óscar González Peña al frente del Comando Conjunto Caribe, y el general Justo Eliseo Peña en la Primera División. Fue este último quien, según su testimonio, dejó consignada en su hoja de vida la meta de 387 resultados operacionales para octubre de 2005."En mi calidad de comandante, la hice obligada en lugar de filtrarla (…) de proteger a mis subalternos, porque era mi obligación protegerlos", reconoció. "Reproduje esa exigencia y la amplié, propicié sobre mis unidades una presión que no tenía contrapeso ético ni operacional".Por esas cifras infladas, Giraldo recibió por segunda vez la Medalla de Servicios Distinguidos en Orden Público. Ante la Sala, anunció que renuncia públicamente a esa distinción. "Me puse una medalla que les correspondía a ustedes (…) llena de dolor", dijo dirigiéndose a las víctimas presentes en la audiencia. "Eso me avergüenza mucho, es de las cosas que más me avergüenza".También admitió haber recibido y otorgado felicitaciones a unidades por operaciones que, ahora lo sabe, cobraron la vida de personas inocentes presentadas como guerrilleros o delincuentes.Giraldo reconoció además que recibió advertencias directas de la población civil y de organizaciones defensoras de derechos humanos sobre lo que estaba ocurriendo en las unidades bajo su mando, y que optó por no confrontarlas. "Miré hacia otro lado, hacia donde me convenía y no hacia la realidad", dijo. "Si yo hubiese visto la realidad, cuánto dolor no hubiera podido evitar".Sobre lo que lo llevó, años después, a presentarse ante la JEP a decir la verdad, habló de un proceso lento de ruptura con la negación, que atribuyó en parte a su acercamiento a una fundación de reconciliación que lo confrontó con el relato de las víctimas. "No quería aceptar la verdad, pero esa condición comenzó a cambiar", relató.El magistrado Óscar Parra. Foto:JEP. Durante la audiencia, el magistrado Óscar Parra recordó que la JEP ha imputado a 21 generales por el patrón de falsos positivos, entre ellos Mario Montoya, excomandante del Ejército; de ellos, siete —incluido ahora Giraldo— han aceptado su responsabilidad.Parra reflexionó sobre el miedo como combustible de la guerra: el temor a no cumplir metas, a denunciar irregularidades, a desobedecer órdenes que conducían a atrocidades. "El miedo alimenta y reproduce guerras", dijo el magistrado, y expresó la esperanza de que el país no vuelva a esa lógica de silencios e inacción frente a las denuncias.El propio Giraldo pareció hacerse eco de esa idea al cerrar su intervención: "Teníamos miedo a no cumplir con los objetivos que se nos imponían y ese miedo nos llevó a cometer atrocidades. Ahora es el miedo de seguir fallando al país ocultándole la verdad".Juan Diego TorresRedacción Justicia Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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