Hallazgo inesperado en el Pabellón Blanco
Un episodio cuanto menos particular se registró en el Pabellón Blanco del centro de convenciones Plaza Mayor, en Medellín, tras el cierre de las urnas. Una vez los funcionarios de la Registraduría dieron la orden de cerrar las 55 urnas que hacen de este lugar el puesto de votación más grande de la capital de Antioquia, inició el proceso de destrucción de material electoral sobrante y del preconteo de los votos.
Sin embargo, la normalidad se vio interrumpida cuando una jurada de votación de la mesa 8 se percató de la presencia de lo que sería un voto en el suelo, entre su mesa y la nueve.
Deliberación entre veedores y funcionarios
La jurado avisó de la anomalía a las juradas de la mesa vecina, quienes con sorpresa y desconcierto avisaron a los funcionarios de la Registraduría Nacional del Estado Civil y de la Misión de Observación Electoral, quienes comenzaron a debatir sobre el proceso a seguir con el voto. La discusión entre los veedores se extendió por varios minutos, mientras que el voto permaneció 'oculto' bajo la urna, la única que faltaba por recoger de todo el lugar.
Destrucción simbólica con fuego
Finalmente, tras la deliberación de los organismos electorales, se determinó que el voto, doblado en cuatro, debía ser destruido en el lugar, pero no de la manera convencional (rompiéndolo) sino de una forma más contundente y, si se quiere, simbólica. Fue finalmente una funcionaria de la Registraduría quien sacó un encendedor y en el mismo lugar en el que había sido avistado el voto fue quemado ante la mirada atenta de los jurados de las mesas más cercanas y los demás funcionarios de los organismos electorales.
El voto quedó reducido a cenizas en segundos, mientras que en las mesas del punto de votación más grande de Medellín continuaba ágilmente el proceso de escrutinio.