El triunfo 3-1 contra Uzbekistán dejó sensaciones que serán determinantes de cara al compromiso contra República Democrática del Congo, un duelo absolutamente diferente al debut en el estadio Azteca. La capacidad del rival y su fortaleza física plantean un reto inédito para el equipo de Néstor Lorenzo.
Una máquina de rematar
Hay un detalle que no es menor: a pesar de haber hecho tres goles en el primer partido de la Copa del Mundo, el ‘9’ pasó inédito. Luis Javier Suárez no dio asistencias ni marcó goles, y al final no se extrañó. Lejos de ser un problema, esto puede convertirse en un arma letal para el compromiso de este martes en Guadalajara.
La propuesta nacional pasa mucho más por la movilidad como eje central del ataque que por el caudillismo, que resulta predecible y controlable ante una defensa ordenada como la del próximo rival. Tener un ‘9’ jugón, rápido y por momentos indetectable, abre espacios para otros inesperados definidores.
El dato en el debut fue contundente: los 15 remates totales que hizo la Selección Colombia tuvieron como protagonistas a nueve jugadores diferentes. A modo de referencia, en la goleada de Argentina por 3-0 contra Jordania, solo patearon tres jugadores y solo anotó Lionel Messi. En el equipo de Lorenzo fueron muchos los que llegaron a zona de definición, lo que resultó un acertijo indescifrable para los uzbekos.
No fue Suárez, ni ningún otro atacante, el jugador que contabilizó más intentos. Jefferson Lerma se vio hasta tres veces de cara al arco rival y se animó a rematar con potencia justamente porque la movilidad de los atacantes le dejó caminos libres. Según datos de Sofascore, al arco patearon Díaz, Campaz, Muñoz y Rodríguez, y de esos cuatro intentos, tres balones terminaron en gol.
Ambición y sorpresa
La estadística asegura que Colombia estuvo en la primera jornada en el puesto 10 de los que tuvieron más tiros totales entre los 48 seleccionados presentes en el Mundial 2026. Turquía, España, Uruguay, Alemania y Canadá lo superaron, pero es importante en términos de propuesta y de finalización, pues españoles, canadienses y uruguayos no pasaron del empate en su partido de debut. Los tres puntos en la bolsa hacen toda la diferencia.
Es verdad que los 15 tiros totales desgastaron a un equipo muy refugiado en el arranque que hizo ver mal a Díaz y James en la primera etapa. Pero el dato total de 4 remates a puerta y 3 al fondo de la red justifica la tarea de la generación masiva que pareció ser el plan de Lorenzo.
Esta vez el reto se antoja parecido: Congo debutó con un empate frente a Portugal porque se defendió con uñas y dientes y neutralizó a atacantes de la categoría de Cristiano Ronaldo. Es esperable que con figuras como Díaz piensen en esa misma estrategia. Pero será entonces cuando esa posibilidad de llevar a tantos jugadores a los metros finales sirva para distraer a los recios y veloces jugadores africanos.
James es un jugador espectacular. Todo el equipo trabaja en función colectiva como él, en las fases hace lo que le pedimos, sabemos que ofensivamente tiene un porcentaje de efectividad espectacular y tratamos de llevarlo a situaciones donde nos pueda dar lo mejor que tiene.
La sorpresa debe ser la gran apuesta en Guadalajara. Colombia ya sabe lo que es estancarse contra rivales con menos talento, más físico y más sacrificio: así pasó seis partidos sin ganar en las eliminatorias. Pero aprendió la lección y ahora sabe cómo contrarrestarlo y ganar jugando bien y mal. En un Mundial la estética no es definitiva. El acertijo, en cambio, perdura a pesar de todos los cambios que hoy vive el fútbol mundial. Contra eso no hay fórmula.