En el marco de su ceremonia de posesión, celebrada en el Cantón Militar Pichincha en Cali, el presidente Abelardo De La Espriella impartió una orden directa a las Fuerzas Militares y de Policía: combatir a todas las estructuras criminales del país. El mandatario calificó esta instrucción como una 'orden perentoria' y la enmarcó en su estrategia de seguridad para el cuatrienio.
Una política de seguridad sin concesiones
Durante su discurso, De La Espriella fue enfático al señalar que su gobierno enfrentará al narcoterrorismo y a las organizaciones criminales sin tregua. 'Reafirmo mi intención de derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia', manifestó, dejando claro que la lucha contra el crimen será uno de los ejes centrales de su administración.
Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su Fuerza Pública.
Diálogo agotado y listado de grupos narcoterroristas
El presidente aseguró que la opción del diálogo con estos grupos está agotada y que el Estado actuará con contundencia. 'En las próximas horas mi gobierno expedirá el listado de grupos narcoterroristas con el propósito de dotar a nuestra gloriosa Fuerza Pública de instrumentos para el combate frontal del crimen', anunció, lo que se interpreta como un aumento de las operaciones militares, incluidos bombardeos a campamentos.
La referencia a Uribe y la recuperación de la autoridad
De La Espriella citó la política de seguridad del expresidente Álvaro Uribe Vélez como experiencia a retomar. 'A comienzos de este siglo, bajo el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, Colombia enfrentó con firmeza el terrorismo y restableció la autoridad del Estado. Aprendimos que cuando el Gobierno respalda la Fuerza Pública y cumple su deber, la violencia retrocede y la gente recupera la tranquilidad', afirmó.
Aquella experiencia nos confirmó que la seguridad no se construye con concesiones al crimen, sino con autoridad y constancia.
Seguridad para el ciudadano común
El mandatario también se refirió a los delitos que afectan a la ciudadanía en su vida diaria, como la extorsión a trabajadores y comerciantes, los atracos en el transporte público y las amenazas contra empresarios. 'Recuperar la seguridad significa devolverle la tranquilidad al ciudadano que todos los días enfrenta el miedo', sostuvo.