Los 488 años de Bogotá no solo se celebraron con eventos culturales y recreativos, sino también con el sabor inconfundible de su plato insignia: el ajiaco santafereño. El Cefe Chapinero fue el escenario del Festival del Ajiaco, donde el aroma de la guasca y la papa criolla envolvió a los asistentes en una jornada dedicada a la tradición gastronómica capitalina.
Una competencia entre tradición y talento joven
El concurso se dividió en dos categorías. En la primera, seis abuelas y abuelos, guardianes de la receta original, demostraron su maestría en la preparación del ajiaco. En la segunda, estudiantes de gastronomía de diferentes universidades de la ciudad pusieron a prueba su creatividad y técnica para reinterpretar este clásico bogotano.
- Categoría tradicional: abuelos y abuelas compitieron con recetas heredadas de generación en generación.
- Categoría académica: estudiantes de gastronomía presentaron versiones innovadoras del plato.
- El evento hizo parte de la agenda por los 488 años de Bogotá.
El ajiaco no es solo una sopa, es la memoria viva de Bogotá servida en un plato.
Los ganadores que se llevaron el título
Tras una reñida deliberación, el jurado, conformado por expertos en cocina tradicional y crítica gastronómica, anunció a los ganadores. En la categoría de abuelos, la receta ganadora destacó por su equilibrio perfecto entre los tres tipos de papa y el punto exacto de la alcaparra. En la categoría estudiantil, el plato ganador sorprendió al fusionar técnicas modernas sin perder la esencia del sabor santafereño.
El Festival del Ajiaco no solo premió el mejor sabor, sino que también resaltó la importancia de preservar las tradiciones culinarias y el papel de las nuevas generaciones en su evolución. La Alcaldía de Bogotá, organizadora del evento, destacó la participación ciudadana y el interés por mantener vivo el legado gastronómico de la capital.