Miles de aficionados del Junior de Barranquilla se dieron cita en el estadio Romelio Martínez para vivir una noche inolvidable. A pesar del intenso calor, la hinchada rojiblanca llenó el recinto de cánticos, banderas y una euforia desbordante que acompañó al equipo durante todo el partido.
El ambiente festivo se intensificó con cada gol, y el marcador final de 3-0 a favor de Junior frente a Nacional desató la celebración. Los asistentes corearon sin parar, convirtiendo el estadio en una verdadera fiesta que quedará en la memoria de los barranquilleros.
Una celebración que trascendió el marcador
Más allá del resultado deportivo, la jornada fue un ejemplo de pasión y unidad de la afición. Las gradas se tiñeron de rojo y blanco, y los cánticos no cesaron ni un instante, demostrando por qué el Romelio Martínez es considerado una de las plazas más calientes del fútbol colombiano.