El sistema de salud colombiano no era un paciente sano cuando comenzó el gobierno de Gustavo Petro. Arrastraba problemas estructurales de financiamiento, desigualdades territoriales, deudas acumuladas, EPS con dificultades financieras y un creciente volumen de reclamaciones de los usuarios.
Sin embargo, distintos expertos, pacientes, clínicas, hospitales y organizaciones del sector coinciden en que las decisiones adoptadas durante los últimos años no corrigieron esas fallas históricas y, por el contrario, aceleraron el deterioro de un sistema que ya se encontraba en cuidados intensivos.
Un sistema que se hunde en quejas y cierres
Entre 2023 y 2025 las quejas en las EPS intervenidas crecieron un 51,4 %. En el mismo período, más de 4.100 IPS cerraron sus puertas, y una de cada tres tutelas presentadas en el país fue por temas de salud. Las cifras reflejan un colapso que, según los críticos, tiene nombre y apellido: las fallas del Ejecutivo.
El sistema ya venía mal, pero las decisiones del Gobierno lo llevaron a un estado terminal. No se corrigió nada, se agravó todo.
El análisis, publicado por el periodista Edwin Caicedo, detalla cómo la falta de una reforma estructural y las intervenciones apresuradas terminaron por desgastar aún más la red de prestadores y la confianza de los usuarios.
Lo que viene: la reforma que no llega
Mientras los presidenciables proponen fórmulas para 'curar' el sistema —desde defender la Ley 100 hasta reformarla y fortalecer el control estatal—, los pacientes siguen esperando en salas de espera, las IPS cierran y las tutelas no dejan de crecer. El diagnóstico es claro: el paciente está en cuidados intensivos y las recetas del Gobierno no han funcionado.