Xabi Alonso, uno de los entrenadores jóvenes más exitosos del fútbol mundial, ha roto su silencio sobre su breve y complicado paso por el banquillo del Real Madrid. En una entrevista con The Athletic, el técnico español, hoy al frente del Chelsea, reflexionó con franqueza sobre aquella experiencia que, aunque corta, dejó una huella imborrable en su carrera.
Un aprendizaje forjado en la adversidad
El técnico tolosarra, de 44 años, reconoció que su etapa en el Santiago Bernabéu no salió como esperaba, pero lejos de lamentarse, la convirtió en un punto de inflexión. 'Mirando hacia atrás, me quedo con lo positivo y analizo lo que no funcionó. He sido muy autocrítico, pensando en qué podría haber hecho mejor, porque las cosas no salieron como esperaba', confesó.
Uno aprende de la decepción, de aquello que no se dio como deseaba, y trata de mentalizarse de que el futuro siempre traerá cosas mejores.
Las cicatrices que sanan y motivan
Alonso, quien logró un histórico doblete invicto con el Bayer Leverkusen en 2024, rompiendo el dominio del Bayern Múnich, aseguró que esa experiencia madridista le dejó una 'cicatriz' que ya está curada. 'Por suerte no tengo muchas cicatrices en mi carrera. Tengo una, pero se cura. Ahora que está cerrada, estoy muy motivado y decidido a disfrutar de esta nueva etapa como lo hice cuando empecé en Madrid', afirmó.
El equilibrio como clave del éxito
El exjugador del Liverpool y la selección española también compartió su visión sobre la gestión de un vestuario, un aspecto que considera fundamental. 'Se trata de lograr el equilibrio adecuado de personalidades y de etapas de madurez, creando buenas conexiones y vínculos que fortalezcan el espíritu del equipo. Después de eso, llega el jugar bien y ganar partidos', explicó.
Con su nuevo proyecto en el Chelsea, Alonso afronta el desafío con la misma pasión que lo caracteriza. 'Es fundamental transmitir esa pasión y ese entusiasmo por el juego en cada entrenamiento. Utilicé ese tiempo principalmente para mí... desconecté y no vi mucho fútbol', reveló, dejando claro que su paso por Madrid fue un catalizador para su crecimiento personal y profesional.