Un debate que regresa 100 años después
Cien años después de que la Decimonovena Enmienda garantizara el derecho al voto de las mujeres en Estados Unidos, un sector conservador religioso volvió a poner sobre la mesa la idea de que el sufragio no le pertenezca al individuo, sino al hogar, y que sea el esposo quien lo ejerza en nombre de toda la familia.
El origen de la controversia: la Cumbre de Liderazgo Femenino 2026
La controversia de la propuesta, conocida como 'household voting' o 'voto por hogar', inició tras la Cumbre de Liderazgo Femenino 2026, organizada por Turning Point USA (TPUSA) —organización que defiende y difunde los valores conservadores en Estados Unidos— entre el 5 y el 7 de junio en San Antonio, Texas, un evento que reunió a cerca de 3.000 mujeres conservadoras.
Voces a favor de renunciar al voto individual
Durante el evento, encabezado por Erika Kirk —viuda del activista conservador Charlie Kirk—, varias expositoras y mujeres del público defendieron públicamente la idea de renunciar a su voto individual a cambio de que sea su esposo quien decida por el núcleo familiar.
Mi sistema del voto ideal sería un voto por familia, un hogar, un voto. El esposo sería quien decidiera en última instancia.
Aunque Kirk no propuso abiertamente eliminar el voto femenino, cedió el micrófono a otras voceras, como a la influencer cristiana Savanna Faith Stone, de 21 años, quien meses antes había resumido su ideal de sistema electoral en el pódcast 'The Pocket with Chris Griffin'.
Testimonios que reavivan el debate
- Alexus DeGraaf declaró al medio canadiense CBC: 'Mi esposo y yo somos una sola carne (…) no me importaría renunciar a mi derecho al voto porque sé que él me representaría bien'.
- Otra participante, Brooke Foxworthy, señaló que ve a su esposo como 'el líder del hogar' y no tendría problema en que él votara por toda la familia.