Un respiro para los embalses, pero la alerta persiste
Los embalses que abastecen al centro del país registraron una recuperación durante el último mes, impulsada por las lluvias de junio y la operación técnica de los sistemas administrados por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). Aunque el panorama es más favorable que semanas atrás, la entidad advirtió que este comportamiento no debe interpretarse como el fin del riesgo, pues persisten los pronósticos de un fenómeno de El Niño que podría traer menos lluvias, mayores temperaturas y presión sobre las fuentes hídricas.
El balance corresponde al comportamiento de los últimos 30 días en los sistemas de regulación Norte, Sur, Chingaza y El Hato. De acuerdo con la CAR, el análisis de los indicadores permitió establecer que las precipitaciones registradas durante junio, junto con la administración de los embalses, lograron revertir la tendencia descendente observada meses atrás y consolidar un proceso de recuperación que fortalece la seguridad hídrica regional.
Chingaza: el sistema que más avanzó
Uno de los avances más importantes se presentó en el Sistema Chingaza, que aumentó cerca de cinco puntos porcentuales durante junio. El nivel de almacenamiento pasó del 58,27 % al 62,71 % de su capacidad, resultado atribuido al incremento sostenido de los aportes al embalse de Chuza desde mediados del mes, favorecido por las lluvias registradas en la región oriental.
En el Agregado Norte, conformado por los embalses de Neusa, Sisga y Tominé, la CAR reportó un comportamiento estable gracias al manejo gradual y controlado de las descargas. Según explicó el director general de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, la administración técnica de estos sistemas permitió conservar niveles favorables de almacenamiento y garantizar un manejo responsable del recurso hídrico.
Los mejores indicadores continúan registrándose en el Agregado Sur, cuyos embalses permanecieron durante todo junio al 100 % de su capacidad. Para la autoridad ambiental, estos niveles reflejan condiciones óptimas de almacenamiento y una respuesta favorable frente a las condiciones climáticas registradas durante el periodo.
Prevención, no relajación
Pese a este panorama, la CAR insistió en que la recuperación debe aprovecharse para fortalecer las acciones de prevención y no para relajar las medidas de ahorro. La entidad recordó que los pronósticos apuntan a un posible fenómeno de El Niño de alta intensidad, caracterizado por una disminución de las lluvias, aumento de las temperaturas, mayor presión sobre las fuentes hídricas y un incremento en el riesgo de incendios forestales.
La recuperación observada en junio debe entenderse como una oportunidad para fortalecer la capacidad de respuesta del territorio y no como una razón para relajar las medidas de prevención.
La Corporación informó que continuará realizando el monitoreo permanente de los embalses y aplicando las medidas técnicas necesarias para garantizar el abastecimiento de agua, con prioridad para el consumo humano. Estas acciones hacen parte de la Ruta de Preparación Climática, estrategia con la que la entidad busca fortalecer la resiliencia del territorio frente a la variabilidad y al cambio climático, al tiempo que mantiene las labores de protección de los ecosistemas estratégicos y de control sobre los recursos hídricos.
La mejor manera de enfrentar un futuro período seco es preparándonos desde ahora, no reaccionar cuando llegue la escasez, sino aprovechar las condiciones actuales para prepararnos mejor. Hoy los embalses muestran una recuperación importante, pero el desafío es conservar esa tendencia y fortalecer la seguridad hídrica del territorio antes de que se presenten nuevos periodos secos.