Una apuesta por la región desde Bogotá
Hace poco más de un año, la Fundación Rockefeller formalizó en Bogotá su primera oficina regional dedicada a América Latina y el Caribe. Al frente de esa apuesta está Lyana Latorre, vicepresidenta para América Latina, quien en entrevista con EL TIEMPO habló sobre los resultados de ese primer año y la forma en que buscan diferenciarse de los modelos tradicionales de cooperación internacional.
La conversación se dio en el marco de la presentación en Bogotá del Informe de Impacto 2025 de la Fundación, Big Bets, Real Results.
Inversiones que transforman
Durante su primer año de operaciones en la región, la Fundación Rockefeller invirtió USD 59 millones en proyectos de salud, energía y agricultura en Colombia, Brasil y Haití. Lyana Latorre destacó que estos recursos no se entregan bajo el esquema tradicional de donación o caridad, sino como inversiones estratégicas que buscan generar un impacto sostenible.
En nuestro lenguaje no está donar, no está la caridad. Nosotros hablamos de inversiones de impacto que generen cambios estructurales y duraderos en las comunidades.
Diferenciación frente a la cooperación tradicional
- La Fundación Rockefeller prioriza alianzas con gobiernos locales, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
- Busca financiar soluciones escalables que puedan replicarse en otros países de la región.
- Su enfoque está en tres pilares: salud pública, transición energética y sistemas alimentarios sostenibles.
Latorre subrayó que la oficina en Bogotá no solo coordina proyectos en Colombia, sino que sirve como plataforma para toda América Latina y el Caribe, lo que permite una mayor cercanía con las realidades locales y una respuesta más ágil a las necesidades de la región.