En las últimas 24 horas, al menos 11 ataques simultáneos con explosivos y acciones armadas sacudieron las regiones de Cauca y Valle del Cauca, incluyendo un atentado en la vía Panamericana sector El Túnel en Cajibío que dejó 13 muertos y más de 38 heridos.
Ante la gravedad de los hechos, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, se desplazó a Palmira junto a la cúpula militar y policial para liderar un consejo extraordinario de seguridad, donde se anunciaron recompensas para capturar a alias Marlon, líder del bloque Jacobo Arenas de las disidencias de ‘Iván Mordisco’.
“Estos actos de terrorismo son una reacción directa a la contundencia de nuestras operaciones militares”, afirmó el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo López Barreto, destacando que la presión ha afectado las economías ilícitas y el accionar de los grupos armados.
Sin embargo, la ausencia de alertas previas ha generado críticas hacia los organismos de inteligencia, cuestionando su capacidad de anticipar y neutralizar estos ataques coordinados. Expertos aseguran que la inteligencia debe detectar movimientos y frustrar operaciones antes de que ocurran.
El contexto en el Cauca es complejo debido a la presencia de estructuras armadas ilegales, economías criminales y corredores rurales que dificultan el trabajo de inteligencia, sumado al uso creciente de explosivos improvisados y drones adaptados para ataques.
Un general en retiro afirmó: “No es solo generar las alertas, es neutralizar las posibilidades de acción”, y destacó la falta de articulación entre la Dirección Nacional de Inteligencia, la inteligencia criminal y los sistemas de información policial.
Analistas sugieren que la violencia responde a la presión militar en zonas como el Cañón del Micay y a la cercanía del ciclo electoral, donde los grupos armados buscan generar miedo y alterar la normalidad en sus territorios para mantener el control.
El profesor César Niño señaló que existe una debilidad estratégica y una capacidad reducida de anticipación de la inteligencia militar y estratégica, y que los grupos armados usan el terrorismo para afectar la infraestructura crítica y bases militares.
En medio de esta situación, las Fuerzas Militares han captado la entrega de 13 integrantes de una estructura armada y han frustrado varias acciones, aunque la presión de los grupos ilegales continúa siendo un desafío para la seguridad regional.