Un estudio europeo reciente ha evidenciado que la muerte súbita ha aumentado significativamente en Europa durante la última década, con España como el país que presenta el mayor incremento anual, del 3,3%. En total, entre 2010 y 2020 se registraron cerca de 2,6 millones de muertes súbitas en el continente, mostrando una tendencia al alza del 2,9% anual.
La investigación, publicada en la revista científica Lancet Regional Health, se basa en datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud que abarcan 26 países europeos y más de 53 millones de defunciones, garantizando así una comparabilidad internacional y un análisis riguroso de las tendencias ajustadas por edad.
El impacto desproporcionado en mujeres y factores de riesgo
Aunque la muerte súbita afecta mayormente a hombres, el estudio revela que el aumento en mujeres es más pronunciado, posiblemente debido a una mayor carga de factores de riesgo cardiovascular, diferencias en síntomas y desigualdades en el acceso a atención médica oportuna. Esto subraya la necesidad de una mayor atención a la salud cardiovascular femenina.
Las causas principales de muerte súbita, en un 80%, son accidentes cardiovasculares como infartos de miocardio y hemorragias cerebrales. El aumento de condiciones como obesidad, diabetes e hipertensión, junto con el envejecimiento de la población, son factores claves que explican esta tendencia, especialmente en España, el país con mayor esperanza de vida en Europa.
Variaciones regionales y retos para la salud pública
No todos los países europeos experimentaron un aumento en muertes súbitas; Austria y Bélgica, por ejemplo, mostraron una reducción significativa. En contraste, España y Alemania encabezan el listado de incrementos. El envejecimiento poblacional y los cambios en estilos de vida, como la dieta y el sedentarismo, contribuyen a esta disparidad.
El estudio también destaca la importancia de la reanimación cardiopulmonar (RCP) para mejorar la supervivencia en casos de paradas cardíacas extrahospitalarias, señalando la necesidad de formación en RCP en escuelas y centros comunitarios, ya que la tasa de personas capacitadas varía considerablemente entre países.
“Nuestros resultados ponen de relieve que la muerte súbita sigue siendo un grave problema de salud pública en Europa. Para hacer frente a este reto se necesitarán estrategias multidisciplinares, una mejor prevención, una mayor sensibilización de la población y sistemas de respuesta a emergencias más sólidos.”
La investigación concluye que, aunque una proporción de muertes súbitas es inevitable, la tendencia creciente puede revertirse con voluntad política, campañas de prevención y educación sanitaria, especialmente enfocadas en el control de factores de riesgo cardiovascular y en la mejora del acceso a atención médica eficiente.