Una vivienda deshabitada del barrio Mirador de Corinto, en Soacha, se convirtió en el escenario de un violento caso de secuestro y tortura que tiene como principal señalado a un adolescente de 17 años. Según la Fiscalía General de la Nación, el menor aceptó su participación durante las audiencias judiciales.
Los hechos ocurrieron el 18 de mayo
Todo ocurrió el pasado 18 de mayo. Hasta ese inmueble habría llevado el hoy judicializado adolescente a las víctimas, una de ellas también menor de edad. Allí permanecieron retenidas mientras eran intimidadas para que entregaran información sobre su procedencia.
Las amenazas escalaron rápidamente. La investigación sostiene que el joven no solo las privó de la libertad, sino que además las golpeó, les causó heridas con un arma cortopunzante y quemó varias partes de sus cuerpos. El ataque se habría desencadenado luego de que el presunto agresor, acompañado de otras personas, comenzara a indagar de dónde venían las víctimas y a qué se dedicaban.
La alerta que llevó al rescate
Mientras dentro de la vivienda transcurrían horas de violencia, afuera comenzó a moverse la alerta que terminaría cambiando el rumbo del caso. La Policía Nacional fue advertida de lo que estaba ocurriendo y llegó hasta el lugar. La intervención permitió rescatar a las víctimas y aprehender en flagrancia al adolescente señalado de participar en los hechos.
Imputación y medida de internamiento
Días después, el caso llegó a los estrados judiciales. Un fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Soacha, de la Seccional Cundinamarca, le imputó al menor de edad los delitos de tortura agravada y secuestro. Durante las audiencias concentradas, el joven aceptó de manera libre y voluntaria su participación en el caso.
Tras evaluar los elementos presentados por el ente investigador, un juez del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes le impuso medida de internamiento preventivo en un centro especializado mientras avanza el proceso judicial.
El caso involucra a dos menores de edad señalados de participar en las agresiones, y las víctimas fueron secuestradas, atadas de pies y manos, quemadas en varias partes del cuerpo y heridas con arma de fuego.