Tomó casi tres años y una orden judicial por parte del Tribunal Administrativo de Cundinamarca para que la Nueva EPS finalmente reportara ante la Superintendencia de Salud sus estados financieros de 2023 y 2024. Todavía no se conocen los de 2025, aunque todas las demás EPS ya reportaron la información. Lo que se conoció es muy preocupante.
El deterioro de las finanzas de la aseguradora más grande del país, de la que depende la salud de 11 millones de afiliados, no solo es evidente, sino acelerado y de enormes proporciones. En dos años, la aseguradora pasó de tener un patrimonio positivo de $0,49 billones a un patrimonio negativo de $11,9 billones.
Un desorden financiero y administrativo sin precedentes
Los estados financieros revelan que la Nueva EPS enfrenta un desorden financiero y administrativo que pone en duda su viabilidad. La deuda total asciende a $22 billones, mientras que las pérdidas de 2024 alcanzaron los $4,8 billones. Estos números reflejan una crisis profunda que requiere medidas urgentes.
La situación es crítica. La Nueva EPS necesita una intervención estructural para garantizar la atención de sus afiliados y evitar un colapso del sistema de salud.
El Gobierno Petro ya intervino la Nueva EPS, pero los resultados de esa intervención aún no se reflejan en los balances. Mientras tanto, los 11 millones de afiliados siguen en vilo, esperando que se tomen decisiones que aseguren la prestación de servicios de salud.
- Patrimonio negativo de $11,9 billones en 2024, frente a un patrimonio positivo de $0,49 billones en 2022.
- Deudas totales por $22 billones, según los reportes financieros.
- Pérdidas de $4,8 billones solo en 2024.
- Aún no se conocen los estados financieros de 2025.